Lectura: Salmos 42:1-11
Algunos dicen que nunca hablan consigo mismos, y hasta ridiculizan a las personas que lo hacen. Dicen que es una muestra de que estamos perdiendo el sentido de la realidad. Sin embargo, a la luz de la lectura bíblica que tuvimos hoy en el Salmo 42, quienes piensan de esa forma deben revalorar su conclusión.
En Salmos 42:5 el salmista habla con Dios acerca de su depresión, y se cuestiona a sí mismo sobre su alma deprimida y se lo expone a Dios diciendo: “¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera a Dios, porque aún le he de alabar”. David conversaba consigo mismo, pero por supuesto, no estaba loco. Sus palabras suenan como las de alguien muy consciente de su realidad.
Cuando tengas la oportunidad, motiva a los creyentes que te rodean para que testifiquen a otros acerca del cambio que Jesús ha hecho en sus vidas. Esta es una manera en la cual su fe puede crecer, ya que comparten con otros lo que creen, afianzando sus bases en la fe. Asimismo, es importante para ti como creyente, escuchar sobre las experiencias de los demás y poder identificarte con sus victorias y luchas diarias.
Así las cosas, cuando te sientas deprimido o deprimida, recuerda aprovechar los antidepresivos que hay en el Salmo que leímos hoy. Cuestiona a tu alma, testifica a otros acerca de la bondad de Dios, corrígete a ti mismo y aprende a esperar en el Señor. Tal y como aprendemos en 1 Samuel 30:6, auto anímate con el mismo estímulo que das a otros, como lo hizo David quien se fortaleció en el Señor.
Puntos para la reflexión:
- Si quieres cambiar tu perspectiva, recuerda Quien te cuida.
- Espera en Dios, aunque todo el mundo y las circunstancias digan lo contrario.
Versículo para memorizar:
“¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera a Dios, porque aún le he de alabar” – Salmos 42:5 – RVA15.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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