Lectura: 1 Corintios 15:51-58
Quizás una de las preguntas más recurrentes que las personas se hacen en la vida es: ¿Qué nos sucede cuando morimos? Ese es uno de los grandes misterios que ha intrigado a la humanidad a través del tiempo.
Algunos investigadores de grandes universidades han insinuado que las personas deben ser muy cautelosas al sugerir que están cerca de una respuesta. Ellos están estudiando informes de personas que afirman en sus relatos haber sido objeto de experiencias cercanas a la muerte, mismas que los llevaron más allá del tiempo y el espacio. Otros analistas piensan que necesitan más recursos económicos para realizar investigaciones más profundas, con lo cual eventualmente podrían resolver el misterio de la muerte.
Pero entonces, ¿debemos esperar con ansiedad el veredicto de un estudio “profesional”? ¡De ninguna manera! Dios ya ha revelado clara y contundentemente en la Biblia lo que sucede después de la muerte.
Según lo que aprendemos en 2 Corintios 5:8, si hemos confiado en el Hijo de Dios, Jesucristo, como nuestro Salvador, sabemos que vamos a estar presentes con el Señor cuando muramos. En 1 Corintios15:54, el apóstol Pablo afirma que en el momento en que Cristo murió por nuestros pecados y resucitó de la tumba, “¡la muerte fue sorbida en victoria!”, dicho en otras palabras, la muerte para los creyentes ha perdido toda su angustia, pues ha sido vencida en la cruz por nuestro Señor Jesús. Pero, por otra parte, quienes rechazan a Cristo como su Señor y Salvador tendrán que enfrentarse al terrible juicio de Dios y pasarán una eternidad en el infierno, tal y como enseña Apocalipsis 20:11-15.
En conclusión, cualquiera que esté buscando pistas acerca de lo que nos sucede cuando morimos, lo más prudente que puede hacer es investigar lo que dice la Biblia sobre ese tema. La Biblia nos brinda la respuesta amplia y definitiva de Dios a la pregunta más apremiante de todos los tiempos. La tumba vacía de Cristo nos asegura que es un misterio ya resuelto.
Puntos para la reflexión:
- Porque Jesús vive puedo tener aliento cada día; Él vive, y voy a vencer a la muerte; Él vive, y mi futuro está asegurado; Él vive para brindarme seguridad mientras esté aquí. Amén.
- Porque Cristo vive, la muerte no es una tragedia sino un triunfo. ¿Lo es para ti? Sino es así, ¿qué estás esperando? Hoy es un buen día para hacer las paces con Dios y aceptar su regalo de salvación.
Versículo para memorizar:
“Pues confiamos y consideramos mejor estar ausentes del cuerpo, y estar presentes delante del Señor”. 2 Corintios 5:8 – RVA15.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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