Lectura: Salmos 90:1-17

Como creyentes en Jesús ¿podemos manejar lo que algunas personas llaman la teología de Igor, el simpático burro depresivo y amigo del osito Winnie Pooh)?

Este personaje siempre habla lentamente, con la cabeza baja, y siempre ve el lado negativo de las cosas.  A un creyente tipo “Igor” es común escucharle las siguientes declaraciones: “El pecado en el mundo es imparable; cada día estamos peor, le comparto el mensaje, pero no me escucha; no reacciona; todos los esfuerzos que hacemos son suficientes”, entre otras.

Cuando Moisés escribió el Salmo 90, estaba en un estado de humor muy sombrío al plantearnos la diferencia entre la majestad divina y nuestra debilidad humana.  Luchamos, sufrimos, pecamos, tememos a Dios, morimos (Salmos 90:7-10).  Suena bastante deprimente ¿no es cierto? Pero Moisés no termina el Salmo con el mismo estado de humor.

La forma en que Moisés respondió a la teología de “Igor” fue la siguiente: “Por la mañana sácianos de tu misericordia, y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días” (Salmos 90:14).  Cuando valoramos cada momento y vivimos nuestra relación con Dios de una manera optimista debido a que hemos creído en el Único y Sabio Dios, entendemos que nunca hemos estado solos, mostramos a otros en quién hemos creído, nuestro estado de ánimo cambia y continuamos a pesar de lo oscuras que sean las circunstancias.

  1. Señor, no nos permitas caer en la teología de “Igor”, ayúdanos a dejar un legado de felicidad, esperanza y paz a nuestros seres queridos (Salmos 90:16-17).
  2. Si recordamos cómo nos cuida Dios, no seremos hijos de la desesperación.

HG/MD

“Sea sobre nosotros la gracia del Señor nuestro Dios. La obra de nuestras manos confirma entre nosotros; sí, confirma la obra de nuestras manos” (Salmos 90:17).