Lectura: Proverbios 16:21-30

Pocos crímenes son tan sin sentido como los incendios provocados. A finales de 1993, porciones del paisaje del sur de California estaban ennegrecidas debido a incendios provocados por pirómanos.  Bosques desaparecieron, muchas casas quedaron reducidas a cenizas, los animales y seres humanos perdieron su vida.

La calumnia es un tipo de incendio verbal. Las mentiras sobre el carácter o las acciones de una persona son muy destructivas. Consumen la reputación y destruyen relaciones.

En la obra Otelo de Shakespeare, el personaje de Yago habló con respecto al daño que una calumnia provoca:

“Quien me roba la bolsa, me roba metal;

es algo y no es nada; fue mío y es suyo,

y ha sido esclavo de miles.

Mas, quien me quita la honra, me roba

lo que no le hace rico y a mí me empobrece.”

El rey Salomón advirtió nos advirtió con respecto a los sinvergüenzas: ” Los sinvergüenzas crean problemas;  sus palabras son un fuego destructor.” (Prov. 16:27). Por el contrario, dijo que las palabras agradables son instructivas y relajantes, además de ser saludables espiritualmente (vv.21-24).

1. Cuando sientas la tentación ligar la reputación de tu hermano con palabras destructoras, detente! Pide a Dios que te ayude a hablar palabras constructivas en lugar de destructivas. No seas un pirómano verbal.
2. Guarda bien tus labios, porque nadie puede saber ¿Qué males pueden fluir de la lengua? ¿Qué culpa y qué dolor puede provocar una descuidada palabra?

3. Como el fuego, las palabras bien pueden quemar o ser cálido alivio.

NPD/HWR