Lectura: 1 Corintios 1:1-17
Como en la mayoría de los casos, los miembros de la iglesia de Corinto empezaron muy bien su andar de fe. De hecho, en la primera carta que Pablo les escribe expresa su gratitud por la evidencia de la gracia de Dios entre ellos. Durante sus primeros días como creyentes, las personas de Corinto habían ejercido sus dones espirituales en armonía y habían probado la autenticidad de su fe.
No obstante, en esa misma carta también les escribe palabras muy fuertes debido a que se estaban peleando y compitiendo entre sí, en lugar de tener un mismo sentir y un espíritu de cooperación. Los reprende por tener una actitud de tolerancia hacia la inmoralidad sexual y un egocentrismo tal que se estaban interponiendo demandas legales unos contra otros ante jueces seculares. Tristemente, en lugar de avanzar espiritualmente algunos de los que ya eran miembros de aquella iglesia estaban volviendo atrás.
Como ya sabemos, la predisposición hacia la decadencia espiritual no ha estado limitada únicamente a la iglesia primitiva. Ha sucedido una y otra vez en el transcurso de los siglos, y ha sido evidente sobre todo cuando los creyentes han prosperado y disfrutado de la libertad que brinda el hecho de no saberse perseguido. Este es un peligro del que todos debemos estar conscientes.
Jesús nos dio el antídoto para este desorden. En Apocalipsis 2:5 Él dice lo siguiente: “Recuerda, por tanto, de dónde has caído. ¡Arrepiéntete! Y haz las primeras obras …”. Esta sencilla pero poderosa receta evitará la regresión espiritual que nos hace daño tanto a nosotros como individuos, como a nuestras iglesias en general.
Puntos para la reflexión:
- Para avanzar, a veces tenemos que dar la vuelta y retomar el camino inicial.
- Siempre es bueno pedirle a alguien que te conoce y a quien consideres maduro y firme en la fe, que cada cierto tiempo realice una evaluación objetiva y te comente con sinceridad en cuáles áreas cree que puedes mejorar.
Versículo para memorizar:
“Examinemos nuestros caminos; investiguémoslos y volvamos al Señor” – Lamentaciones 3:40 – RVA15.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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