Lectura: Juan 10:1-11
En la entrada de un conocido parque temático hay un arco que dice algo así: “Bienvenidos al lugar más feliz sobre la tierra”. Cuando fui de visita y leí esta declaración, mi optimismo experimentó un aumento de un 200% ante la expectativa de aquella promesa plasmada en el rótulo publicitario.
No obstante, al caminar por el lugar la realidad pronto hizo de las suyas, el resto del día observé con detenimiento los rostros de la mayoría de las personas y quedé impresionado, pues era un número muy pequeño de adultos y niños que estaban sonriendo durante su visita al “lugar más feliz sobre la tierra”. Caminamos mucho por el parque con mi atención dividida en tratar de asegurarme que mi familia disfrutara de aquel día, y al mismo tiempo observando y preguntándome por qué tan pocos adultos parecían estar divirtiéndose.
Ese día me hizo recordar una antigua canción que en una de sus líneas dice lo siguiente: “La vida continúa mucho tiempo después de haberse ido la emoción de la vida”. Esta frase significa que tratar de vivir la vida al máximo es cualitativamente distinto a simplemente existir. De hecho, en Juan 10:10 Jesús dijo que parte de su misión es permitirnos vivir la vida al máximo, él pronunció las siguientes palabras: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Ciertamente, Él vino a esta tierra para que pudiéramos experimentar la vida en plenitud, no según los estándares de un mundo caído sino la vida tal y como Dios quiere que sea. Es la vida según los diseños y los deseos del Creador de la vida, esa es la vida plena que Él quiere que tengamos.
Al proveer perdón para las personas rebeldes y quebrantadas por medio de su sacrificio en la cruz, nuestro Señor Jesús ha hecho posible que vivamos una vida de gozo y esperanza en un mundo de desesperación. Entonces vale la pena que te preguntes: ¿Qué te hace realmente feliz? ¿Acaso será tu familia, tus seres queridos, disfrutar de tu juego o deporte favorito o estar con tus amigos? Si Dios no aparece en el primer lugar de esta lista debes preguntarte si realmente eres feliz.
Puntos para la reflexión:
- ¿Quieres disfrutar del gozo que Jesús ofrece? Entonces acepta su regalo de Salvación.
- ¿Ya disfrutas de tu relación con Jesús? Si es así, entonces conócelo mejor para que tu relación crezca, habla con Dios, lee lo que dejó escrito para ti, simplemente piensa en todas las bendiciones que has recibido y sobre todo compártelas con otros quienes aún no lo conocen. Si aun así no eres feliz, debes preguntarte si tu relación con Jesús está bien, no lo olvides Él siempre estará ahí para ti.
Versículo para memorizar:
“El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” – Juan 10:10 – RVA2015.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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