Lectura: Salmos 46:1-11
Los números de emergencia sólo deberían ser usados justamente para eso, para emergencias; no obstante, muchas personas no lo entienden ni tampoco les interesa ya que no siguen las reglas, o no tienen nada mejor que hacer más que molestar a las personas encargadas tanto de la atención de llamadas, como de quienes se desplazan para brindar este tipo de servicio.
Por ejemplo, hay historias de operadores de emergencias que han recibido llamadas de personas que informan que su televisor no está funcionando, que preguntan cuándo va a dejar de llover o que quieren denunciar un robo de identidad, pero conservando el anonimato.
Al pensar en este tipo de actitudes me pregunto si a Dios le molestan muchas de nuestras oraciones que tan sólo piden egoístamente. Es imposible saberlo, pero hay una cosa de la que podemos estar seguros, en nuestros momentos de verdadera necesidad o angustia el Señor no sólo escucha nuestra desesperación, sino que está presente con nosotros.
El Salmo 46 describe momentos de gran calamidad, incluidos la guerra y los desastres naturales. Sin embargo, también es una canción de confianza que comienza y termina con la misma afirmación, el versículo 1 dice lo siguiente: “Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”, y el versículo 11 finaliza el Salmo diciendo: “El Señor de los ejércitos está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob”.
El Señor siempre está obrando para lograr su propósito, incluso cuando el mundo parece estar desmoronándose. En el versículo 10 Él nos dice: “Estén quietos y reconozcan que yo soy Dios. Exaltado he de ser entre las naciones; exaltado seré en la tierra”.
En conclusión, no tenemos que temer. Cuando clamamos por ayuda, sabemos que Él escucha y que estará junto a nosotros.
Puntos para la reflexión:
- No preocupes, mejor ocúpate en expresarle a Dios en oración tus peticiones y sobre todo tus acciones de gracias.
- Acércate a Dios y ora con un corazón agradecido y humilde, eso agrada a nuestro Señor.
Versículo para memorizar:
“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado. Al corazón contrito y humillado no desprecias tú, oh Dios” – Salmos 51:17 – RVA2015.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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