Lectura: Apocalipsis 19:11-16

Los ingleses estaban algo aturdidos al ver imagen de un Hitler jubiloso y una multitud que celebraba la victoria de Alemania a principios de la Segunda Guerra Mundial. En ese momento, mucha gente en Gran Bretaña estuvo completamente desalentada.

Sin embargo en última instancia, los aliados celebraron la victoria.  Sin duda hubiera habido una diferencia entre las sensaciones que los británicos habían sentido, si al inicio de la guerra hubieran sido testigos de la escena final de la misma.

Cuando Jesús fue arrestado y llevado a juicio, sus discípulos estaban confundidos y con miedo (Mt. 26:47-56). Su angustia aumentó al ver a Jesús ante juicio, al verlo azotado y aparentemente indefenso al ser colgado en la cruz.

Ellos todavía no tenían la imagen completa de la función de su Mesías. Antes de cumplir Su rol como Conquistador y Rey, Él tenía que “dar su vida en rescate por muchos” (Mt. 20:28) y luego romper el poder de la muerte por medio de la resurrección (v.19). Tuvo que volver al cielo para ser la Cabeza de la iglesia (Ef. 1:22). Y un día Él regresará en gloria y poder, simbolizado en Apocalipsis 19 por medio de un caballero en un caballo blanco (19:11-16).

Hoy es mucho lo que nos desalienta.  Las fuerzas del mal a menudo parecen estar en control. Pero si por la fe miramos más allá del presente y nos enfocamos en la escena final del plan de Dios, podemos encontrar motivos para alegrarnos.

1. Tenemos la esperanza de Tu regreso, y con corazones anhelantes esperamos ese gran día de días.

2. La esperanza de la venida de Cristo, es parte del Camino que hemos escogido.

NPD/HVL