Lectura: Génesis 38:16-26

El político en su campaña decía: “Yo nunca haré lo que hace el gobernante actual, yo seré honesto y renunciaré si se comprueba que he hecho algo malo”.  Esta persona ganó, y tan sólo un año después lo estaban acusando de actos deshonestos, pero ¿qué creen?, no renunció a su puesto diciendo que tenía inmunidad.

De las cosas que más nos enojan es la hipocresía, y en la historia de nuestra lectura devocional en Génesis 38, esta hipocresía por poco genera consecuencias mortales.

Luego de que dos de sus hijos murieran al poco tiempo de casarse con Tamar, Judá había descuidado su deber de cuidarla (vv.8-11).  Desesperada, Tamar se disfrazó y Judá se acostó con ella (vv.15-16).

Cuando Judá se enteró de que Tamar estaba embarazada, quiso asesinarla (v.24).  Pero Tamar tenía pruebas de que el hijo que esperaba era de Judá (v.25). Este hombre admitió su hipocresía y dijo lo siguiente: “Más justa es ella que yo” (v.26). A pesar de este capítulo oscuro en la vida de estas personas, uno de los gemelos que Tamar dio a luz, llegó a ser un antepasado de nuestro Señor (Mateo 1:2-3, Génesis 38:29-30).

Alguno se preguntará, ¿por qué una historia con tanto engaño e hipocresía está en la Biblia?  La respuesta es simple, la Biblia nos muestra a las personas tal y como fueron, y nos muestra un claro ejemplo del corazón humano, pero también nos enseña que el corazón de Dios está lleno de amor, gracia y misericordia.

  1. Padre Celestial, ayúdanos a entender que nuestro duro corazón necesita ser constantemente suavizado por tu incomprensible misericordia y amor.
  2. Aléjate de la hipocresía ya que siempre tiene como fin el dolor; por el contrario, acércate a la honestidad y disfruta de la paz que encontrarás si te ejercitas en ella.

HG/MD

“Si decimos que tenemos comunión con él y andamos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad” (1 Juan 1:6).