Lectura: Efesios 6:1-9
Esteban había acudido al retiro de hombres de su iglesia local, al cual habían sido invitados varios oradores muy conocidos; uno de ellos hablaba de manera muy insistente acerca de cómo el Señor lo había bendecido maravillosamente en su necesidad y cómo esto le había dado la posibilidad de ayudar a otros. Al oírlo Esteban se decía a sí mismo, ¡espero que eso me pase a mí también!
Al cierre del retiro fue cautivado por la forma en la que se expresaba otro orador, quien habló de la gran oportunidad que el Señor le había dado para que muchos hombres llenos de problemas le abrieran sus corazones a Cristo. Nuevamente, Esteban anhelaba que Dios lo usara a él también de una manera poderosa, sin embargo, estaba seguro de que esto no sucedería.
La vida de Esteban se centraba en la rutina diaria que consistía en ir a su monótono trabajo, que sus hijos se comportaran bien y llevaran buenas notas en la escuela, y ayudaba como maestro de niños en su iglesia. Él no creía que existiera alguna posibilidad de ser usado poderosamente por Dios.
Tristemente, en nuestros días existe un énfasis desmedido en lo espectacular, y es fácil para nosotros perder de vista el hecho de que Dios también se manifiesta en la vida cotidiana. Parece que siempre estamos en busca de alguna gran aventura, en donde Él despliegue su poder a través de nuestras vidas. No obstante, lo que el Señor desea es que cada día nos centremos en hacer su voluntad con todas las fuerzas de nuestro corazón, deleitándonos en el servicio humilde y cotidiano para Él, según nos enseña Efesios 6:6-7. No te pierdas de las formas maravillosas en las que Dios quiere utilizarte en las actividades del día a día de tu vida ordinaria.
Puntos para la reflexión:
- Ora, lee tu Biblia, llama a una persona que no has visto en la iglesia desde hace algún tiempo, comparte con tus amigos y aprovecha para darles un tratado evangelístico, o tan sólo escucha sus problemas y guíalos para que depositen su confianza en Jesús, muéstrales a tus compañeros de trabajo que puedes ser diferente sin llegar a ser una ostra en tu trabajo, no hables palabras deshonestas, realiza bien tu trabajo, da un poco más de lo que se espera de ti, sé proactivo, da sin esperar nada a cambio.
- Puedes hacer el mayor bien para el Dios justo donde estás.
Versículo para memorizar:
“Sirvan de buena voluntad, como al Señor, no como a los hombres”. Efesios 6:7- RVA15.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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