Lectura: Hebreos 10:19-25

A medida que se acercan los días de la Natividad, la mayoría de las iglesias se preparan para la mayor asistencia en todo el año.  Los líderes de las iglesias a veces se refieren a estos asistentes estacionales como “Visitantes N. y S.S.”; ellos son personas que visitan las iglesias sólo en Navidad y Semana Santa.

La mayoría de las iglesias da la bienvenida a este flujo temporal de visitantes y tratan de demostrarle que la paz y las buenas nuevas son en realidad para todo el año. 

Pero, ¿por qué no asisten regularmente estos “visitantes” a la iglesia?

Un periodista se dio a la tarea de entrevistar a algunas de estas personas.  Una mujer le dijo: “Sabes, las ocupaciones y las exigencias de la carrera me impiden a mí y a mi familia ir a la iglesia”.   Otros dijeron: “Sé que debería ir a la iglesia más a menudo, pero…”  Un padre de familia comentó: “La llegada de este tiempo me recuerda todas las cosas que apreciamos.  Quiero que mi hija experimente algo de eso”.

No obstante, la iglesia no es simplemente un lugar para poder “experimentar”, ni asistir para apaciguar nuestros sentimientos de culpa.  Hemos de estar con el pueblo de Dios siempre que podamos (Hebreos 10:24-25).  Solamente juntos podremos llegar a ser lo que Dios quiere que seamos.

  1. Si como algunos dicen, la ausencia “aumenta” el cariño, algunas personas deben “amar” mucho a la iglesia.
  2. Si eres de esos “visitantes” de iglesia, ¿Qué te parece si cambias y te conviertes en un asistente regular de tu iglesia local?

HG/MD

“No dejemos de congregarnos, como algunos tienen por costumbre; más bien, exhortémonos, y con mayor razón cuando vemos que el día se acerca.” (Hebreos 10:25).