Este devocional forma parte de la serie: Esperanza en Dios.
Lectura: Isaías 11:1-10
Las noticias de guerras, desplazamientos y violencia pueden producir una sensación de cansancio moral. Cada acuerdo parece frágil y cada generación enfrenta nuevas formas de conflicto. A veces nos preguntamos si la humanidad realmente avanzará hacia una paz duradera. La Biblia no pone su esperanza final en la capacidad política del ser humano, sino en el Rey justo que Dios ha prometido.
Isaías anunció que del tronco de Isaí brotaría un retoño. Sobre Él reposaría el Espíritu del Señor y juzgaría con justicia. El pasaje describe un reino de armonía tan profunda que utiliza imágenes de animales que naturalmente son enemigos viviendo juntos. La tierra estará llena del conocimiento del Señor como las aguas cubren el mar.
Esta profecía encuentra su centro en Jesucristo, descendiente de David y Rey prometido. Su primera venida inauguró la salvación; su reinado futuro traerá justicia plena. Mientras esperamos, la iglesia no puede producir por sus fuerzas el reinado eterno de nuestro Salvador, pero sí debe vivir como comunidad que refleja Su carácter y prioridades: anunciando el evangelio, practicando la justicia, rechazando el odio y sirviendo al vulnerable.
La esperanza de una vida nueva en Cristo nos libra de dos errores. No nos permite ser indiferentes ante la violencia actual, porque nuestro Rey ama la justicia. Tampoco nos deja desesperar cuando nuestros esfuerzos son limitados, porque el desenlace no depende de nosotros. Cristo reinará. Cada acto de paz, verdad y misericordia realizado en obediencia señala hacia el día cuando la violencia no tendrá lugar en su creación restaurada.
Puntos para la reflexión:
1. Escoge una forma concreta de responder a la violencia o vulnerabilidad cercana: apoyar a una familia, mediar con prudencia, donar, acompañar o defender a alguien tratado injustamente.
2. Examina tus palabras sobre grupos, países o personas con quienes discrepas. Elimina expresiones deshumanizantes y reemplázalas por verdades expresadas con respeto y oración.
Versículo para memorizar:
«No harán daño ni destruirán en todo mi santo monte, porque la tierra estará llena del conocimiento del Señor como las aguas cubren el mar». Isaías 11:9 – RVA-2015.
Oración final
Rey justo, las noticias de violencia y guerra cansan nuestro corazón. Gracias porque tu reino no depende de la capacidad humana y porque Cristo reinará con justicia. Líbrame de la indiferencia y también de la desesperación. Enséñame a reflejar hoy el carácter de tu reino mediante la verdad, la misericordia, la paz y el cuidado de los vulnerables, gracias Señor Jesús por oírme. Amén.
HG/MD. Ahora también puedes acceder a nuestros Podcasts especiales en Spotify, YouTube y Apple Podcast.





0 comentarios