Lectura: Salmos 63:1-8

Un joven me contó sobre la experiencia laboral de verano que tuvo mientras estaba de visita en casa de sus abuelos; ellos son propietarios de un pequeño hotel de montaña.

Al tratarse de la temporada de verano eran muy comunes los incendios forestales, así que, entre sus abuelos, un par de empleados y él, hacían turnos por las noches, haciendo literalmente vigilias, cuidando que no estuvieran en peligro ellos y sus clientes debido a algún incendio forestal que pudiera suceder en horas de la noche.

Me contó que las primeras noches fueron muy difíciles, y porque no decirlo, fue un tiempo agotador y un tanto ingrato, pensando que los demás estaban durmiendo mientras él vigilaba atentamente; pero, con el tiempo lo vio como un espacio para estar a solas, tranquilo, reflexionando y leyendo la Palabra de Dios.

El rey David también buscaba estar en la presencia de Dios (Salmos 63:1), aun estando en las vigilias de la noche (v.6).  El salmo nos cuenta que David estaba intranquilo, posiblemente debido a la rebelión de su hijo Absalón.  Y fue ahí, en la tranquilidad de la noche cuando encontró paz y restauración en Dios, y lo dijo de la siguiente manera: “tú eres mi socorro, bajo la sombra de tus alas cantaré de gozo” (v.7).

Talvez en este momento estés pasando por alguna crisis o problema que no logras resolver, o por una situación familiar que te está atormentando.  Si es así, considera esos tiempos de las largas noches en las cuales el sueño se ha alejado, como una oportunidad para clamar a Dios y aferrarte a Él, permitiendo que, así como dijo David acerca de Dios, su mano derecha te sostenga amorosamente.

  1. Deposita tu confianza en Dios, aférrate a su Presencia, lee y medita en su Palabra.
  2. Gracias Señor por estar conmigo siempre, aun en las vigilias de la noche.

HG/MD

“Cuando en mi cama me acuerdo de ti medito en ti en las vigilias de la noche” (Salmos 63:6).