Curiosidades
La Biblia no utiliza para nada la frase exacta «caminar cristiano»; sin embargo, el Nuevo Testamento sí explica a los cristianos cómo «caminar» en la fe. Un «caminar» en este contexto es una metáfora de la vida práctica diaria. La vida cristiana es un viaje, y debemos recorrerlo; debemos avanzar constantemente en nuestra fe.
El caminar cristiano implica ser como Cristo. Los cristianos son personas que siguen a Cristo. «El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo» (1 Juan 2:6, NBLA). Hablando del sufrimiento, Pedro dijo: «Porque para este propósito han sido llamados, pues también Cristo sufrió por ustedes, dejándoles ejemplo para que sigan Sus pasos» (1 Pedro 2:21, NBLA). Los creyentes tienen a Dios, el Espíritu Santo, morando en ellos, y Él los guiará por el camino que deben seguir.
El caminar cristiano implica justicia. Romanos 8:4 (NBLA) explica el propósito de Dios: «para que el requisito de la ley se cumpliera en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu». Cuando caminamos por el Espíritu, «no cumplirán el deseo de la carne» (Gálatas 5:16, NBLA). Así que el caminar cristiano requiere decir no a la lujuria de la carne. El caminar cristiano se debe caracterizar por las buenas obras (Efesios 2:10).
El caminar cristiano implica la obediencia. El apóstol Juan enseñó que mostramos nuestro amor por Dios cuando «andemos conforme a Sus mandamientos» (2 Juan 1:6; cf. Juan 14:15, NBLA). Hay muchos caminos abiertos para nosotros mientras viajamos por este mundo, pero los mandamientos de Dios nos alejan de los caminos dañinos y nos dirigen al camino de la vida (Salmo 16:11). La Palabra de Dios, la Biblia, es una lámpara para nuestros pies y una luz en nuestro camino (Salmo 119:105).
El caminar cristiano implica la fe. Segunda de Corintios 5:7 enseña: «Porque por fe andamos, no por vista» (NBLA). Esta es una verdad fundamental para los creyentes. Vivimos a la luz de la eternidad; nos centramos en realidades invisibles como Jesús y las recompensas del cielo. Vivimos de acuerdo con lo que Dios nos ha revelado, en lugar de confiar en nuestro propio entendimiento (Proverbios 3:5-6).
El caminar cristiano implica una nueva forma de pensar. Cuando seguimos a Cristo, dejamos atrás las viejas costumbres y adoptamos las nuevas: «Esto digo, pues, y afirmo juntamente con el Señor: que ustedes ya no anden así como andan también los gentiles, en la vanidad de su mente», dijo Pablo (Efesios 4:17, NBLA). El mandato para los que caminan como cristianos es renovarse «en el espíritu de su mente, y se vistan del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad» (Efesios 4:23-24, NBLA).
El caminar cristiano implica fidelidad al Señor: nuestro carácter debe «asemejarse» al suyo. Efesios 4:1-3 (NBLA) enumera algunas de las cualidades que resultarán: «vivan de una manera digna de la vocación con que han sido llamados. Que vivan con toda humildad y mansedumbre, con paciencia, soportándose unos a otros en amor, esforzándose por preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz». En Colosenses 1:10-12, caminar «dignamente» está vinculado a cuatro características personales:
1) ser fructífero en toda buena obra
2) aumentar constantemente en el conocimiento de Dios
3) usar el poder de Dios para soportar con gozo y perseverar con paciencia, y
4) dar gracias al Padre.
Si eres cristiano y quieres caminar más cerca de Cristo, ora y pide orientación. «Pidan, y se les dará; busquen, y hallarán; llamen, y se les abrirá» (Mateo 7:7, NBLA). No pienses que Dios está «demasiado ocupado» o que tiene cosas más importantes que hacer. Cuando eres hijo de Dios, Él siempre tiene tiempo para ti. Debes saber que el caminar cristiano está bendecido: «el Señor conoce el camino de los justos» (Salmo 1:6, NBLA).
Si aún no eres cristiano, te animamos a que ores a Dios, confesando tus pecados y poniendo tu fe en el Señor Jesús crucificado y resucitado. Comienza tu caminar cristiano y ten la seguridad de que tienes vida eterna.





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