Lectura: 2 Timoteo 2:22-26

Algunos dicen que las pedicuras son un lujo, pero cuando se trata de Elefantes son una necesidad imperiosa.

De acuerdo con investigaciones realizadas, si los elefantes en cautiverio que se encuentran en zoológicos no reciben una pedicura a sus pezuñas, esto les puede producir infecciones que incluso llegarían a poner en peligro la vida de estos majestuosos animales.

Pero, cortarles las pezuñas es un trabajo peligroso pues estamos hablando de un ser que puede llegar a pesar más de 6 toneladas, así que a un biólogo se le ocurrió una gran idea, le llamó “tumbador de elefantes”; se trata de un artefacto de 3.6 metros de 15 toneladas y con un costo de más de 100 mil dólares, el cual literalmente tumba con seguridad al elefante colocándolo de lado para que el cuidador realice esta peligrosa labor.

Atender a personas también puede resultar peligroso, el apóstol Pablo describió lo que se requiere para ayudar a aquellos que corren peligro pues se han extraviado del camino de la verdad, y son un peligro para ellos y para los demás (2 Timoteo 2:23,25).  Él no inventó ningún ingenioso artefacto, en lugar de ello nos recuerda que cuando se trata de cuidar las mentes y corazones de las personas, no podemos confiar en la sabiduría humana, lo que realmente necesitamos es aplicar la sabiduría divina a nuestra vida y estar dispuestos a ofrecer ayuda a quien la necesite (2 Timoteo 2:24).

  1. Debemos estar atentos a prestar ayuda a quienes necesitan ser restaurados.
  2. Mostremos y guiemos a las personas hacia donde pueden encontrar refugio, restauración y sabiduría, enseñemos con gracia y verdad que tan sólo en Dios pueden encontrar la solución.

HG/MD

“Corrigiendo con mansedumbre a los que se oponen, por si quizás Dios les conceda que se arrepientan para comprender la verdad” (2 Timoteo 2:25).