Lectura: Colosenses 3:1-17

Más a menudo de lo que quisiera aceptar, cuando estoy a punto de salir de la casa, mi esposa me dice: “¡No puedes salir a la calle vestido así!”.

Por lo general, se trata de cosas que no combinan. Aunque su cuestionamiento acerca de mis elecciones pueda parecer una ofensa a mi “buen gusto”, me he dado cuenta de que su influencia siempre es beneficiosa y en algunos casos, por así decirlo, hasta salvadora.

En la Biblia se nos suele aconsejar “vestirnos” de actitudes y acciones que combinen con nuestra identidad en Cristo. A veces, nos conocen por la ropa que llevamos, pero podemos dar a conocer al Señor de una mejor forma si nos vestimos de intenciones y obras que revelen su presencia en nuestra vida.

El apóstol Pablo nos aconsejó establecer el estándar de moda exhibiendo el guardarropa de Cristo: “… compasión, de benignidad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia” (Colosenses 3:12). Luego, agregó: “Pero sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.  Y la paz de Cristo gobierne en su corazón…” (vv. 14-15).

  1. Para vestirnos a semejanza de Cristo, debemos pasar tiempo con Él.
  2. Si el Espíritu Santo habla a tu corazón diciendo: “¡No puedes salir así!”, permítele llevarte al ropero para que Él te vista a su semejanza. ¡Siempre será lo mejor!

HG/MD

“Pero sobre todas estas cosas, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Y la paz de Cristo gobierne en su corazón, pues a ella fueron llamados en un solo cuerpo, y sean agradecidos.” (Colosenses 3:14-15).