Lectura: Lucas 12:16-21
Mientras conducía mi automóvil pude observar una calcomanía o pegatina que estaba en la parte trasera de otro vehículo, la cual decía algo como: ¡Quiero que me entierren con todos mis juguetes!
Esta es una afirmación un tanto infantil y triste a la vez ya que para todo aquel que viva con esa filosofía en su mente, la muerte es la mayor de todas las tragedias. La realidad es que cuando nos llega ese momento, todo aquello que hemos acumulado se termina.
Hace ya algún tiempo conocí a una pareja que partió con el Señor y que le habían servido durante muchos años. Ellos no miraban la vida de esa manera, la mayor parte de su sostén económico provenía de su trabajo en un almacén que producía tan solo para comprar lo básico que requerían, razón por la cual su vida era muy simple y sin lujos. Fueron creyentes eficaces, eran personas modestas y la verdad es que no llegaron a ser muy conocidos. Lo que poseían no tenía mucho valor monetario, pero no les importaba, ya que su más alta prioridad hasta el final fue agradar al Señor.
En Lucas 12:16-21 Jesús relata una parábola acerca de un hombre que pasó toda su vida acumulando más y más riquezas, tantas que no tenía tiempo para conocer a Dios. Era rico en vida, pero su vida espiritual estaba en bancarrota. En los versículos 20 y 21 Dios le dice a este hombre lo siguiente: “¡Necio! Esta noche vienen a pedir tu vida; y lo que has provisto, ¿para quién será? Así es el que hace tesoro para sí y no es rico para con Dios”.
Por el contrario, a las personas que aman al Señor con todo su corazón la muerte no puede robarles las verdaderas riquezas, tal y como aprendemos en Lucas 12:33; en lugar de ello les proporciona una herencia indescriptiblemente gloriosa, un tesoro que los espera en el cielo.
Puntos para la reflexión:
- ¿Dónde está tu tesoro? ¿Se encuentra en esta tierra o en el cielo?
- Invierte tu vida en lo que paga dividendos eternos, sirve al Señor y a tus semejantes.
Versículo para memorizar:
“Vendan sus bienes y den ofrendas de misericordia. Háganse bolsas que no se envejecen; un tesoro inagotable en los cielos donde no se acerca el ladrón ni la polilla destruye” – Lucas 12:33 – RVA15.
HG/MD. Ahora también puedes acceder a nuestros Podcasts especiales en Spotify, YouTube y Apple Podcast.
Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





0 comentarios