Lectura: 2 Corintios 5:14-21

Hace algunos años estrenaron la película Identidad Desconocida (The Bourne Identity -2002), en la que el protagonista Jason Bourne, sufre de una amnesia grave que le impide recordar quien es en realidad, lo cual lo frustra y confunde.

Muchos vivimos con el problema del señor Bourne, quizás nuestras historias no sean tan dramáticas, pero finalmente, si tenemos problemas se parecen a los del personaje, muchas veces nos cuestionamos: “¿Quién soy?, ¿Le intereso a alguien?” Es común que algunas personas salten de relación en relación, de empleo en empleo, de evento en evento o de iglesia en iglesia, tratando de encontrarse a sí mismos. Tratamos que las cosas o los títulos nos definan y esto no es correcto.

Sin embargo, para todos aquellos que andan buscando una identidad, tenemos buenas noticias, podemos tener una identidad segura y relevante en Jesús.

Dios nos hizo a Su imagen (Génesis 1:27), pero el pecado hizo estragos en esa imagen y en nuestras almas, apartándonos del gozo proveniente de una relación directa con Dios nuestro Creador.  Eso se mantuvo de esta forma hasta que Jesús entró en la escena de la humanidad, para rescatarnos y reclamar lo que Él había creado (Romanos 5:12-19).  Al confiar en Jesús como nuestro Señor y Salvador, Él toma lo que era viejo y lo hace nuevo (2 Corintios 5:17).

  1. Al darnos cuenta de que somos una nueva criatura en Jesús, nuestro problema de identidad terminará.
  2. Tenemos vida y una nueva identidad en Jesús.

HG/MD

“De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).