Lectura: Salmos 27:1-14

Algunos se preguntan: ¿Para que ir a la iglesia? Es mejor levantarse tarde, tomar el desayuno sin ninguna prisa, ir de paseo con los niños, o simplemente no hacer nada de nada.  Algunas personas dicen que se merecen pasar un día distinto y de descanso, por lo cual no merece la pena malgastarlo yendo a una iglesia donde se pasan diciendo cual es la forma adecuada de vivir; además de que no es necesario adorar a Dios.

¿Adorar a Dios? ¿Quién necesita adorar a Dios? ¡Pues, todos nosotros!  Debido que somos criaturas hechas a su imagen, fuimos hechos por y para Él, y por tanto no podemos cumplir nuestro propósito a menos que desarrollemos una relación creciente con el Señor.  Adorarlo nos ayuda a centrarnos en Él y no en nosotros mismos.

Al reunirnos con otras personas para adorar a Dios en una iglesia local, inmediatamente nuestros corazones entran a la presencia de Dios; mediante la adoración podemos entender que estamos frente a un Dios eterno y maravilloso, nuestra mente se alimenta con las verdades que provienen de la lectura y predicación de la Palabra de Dios, nuestra imaginación se limpia debido a la santidad de Dios, nuestra voluntad encuentra su propósito cuando entendemos que debemos integrar el carácter y prioridades de Cristo a nuestras vidas.

  1. Es día de ir a la iglesia, ¿qué estás esperando? ¡Dios espera que te integres a su adoración y alabanza! ¡Vamos, ve!
  2. Nuestro camino se hace más sencillo de seguir, cuando comprendemos nuestra dependencia de Dios y que podemos contar con una familia espiritual que nos acompañe.

HG/MD

“Espera en el Señor. Esfuérzate y aliéntese tu corazón. ¡Sí, espera en el Señor!” (Salmos 27:14).