Lectura: 1 Samuel 16:1-13
Aquella era la reunión número 20 del encuentro de su generación colegial. Al inicio, como siempre, las personas hablaron mayoritariamente con respecto a cuan viejos se veían sus compañeros de clases y si este o aquella habían tenido éxito o no.
Sin embargo, a medida que el evento avanzaba, el enfoque comenzó a cambiar. Uno de los organizadores del evento dijo: “Esperen, ¿por qué no hacemos otra cosa?, ya sabemos que el tiempo nos ha robado algo a cada uno de nosotros: cabello, belleza, buena condición física, o que nos ha añadido algo en los lugares equivocados…, entonces, ¿qué les parece si dejamos de hablar de la apariencia y comenzamos a hablar acerca de la vida?”. La reunión pasó de la crítica sin sentido, a una donde las personas compartían en realidad quiénes eran ahora, y por supuesto que hablaron del éxito y el fracaso, pero desde la perspectiva de la experiencia y su aprendizaje.
Es muy fácil caer en la trampa de enfocar nuestro tiempo y atención en la apariencia física, o en el afán de acaparar cosas terrenales como “trofeos de victoria” de nuestro paso por esta vida. No obstante, la Biblia nos recuerda que Dios quiere algo mejor para nosotros y consiste en que nos veamos a nosotros mismos y a los demás de manera diferente.
En primera de Samuel 16:1, el Señor envía a Samuel para ungir a un nuevo rey sobre Israel, y en versículo 7 Dios le recuerda que debe ver más allá de las características físicas, le instruye lo siguiente: “No mires su apariencia ni lo alto de su estatura, pues yo lo he rechazado. Porque el Señor no mira lo que mira el hombre: El hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón”. Asimismo, en Santiago 2:1-2, la Palabra de Dios condena duramente a aquellos que muestran favoritismo basado en las apariencias.
Puntos para la reflexión:
- Cuando comenzamos a ver a las personas con los ojos de Dios, nuestro enfoque cambiara de la apariencia a la vida.
- Pongamos nuestros ojos en el lugar correcto, pongámoslos en Jesús.
Versículo para memorizar:
“Siendo, pues, que ustedes han resucitado con Cristo, busquen las cosas de arriba donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. Ocupen la mente en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. – Colosenses 3:1-2- RVA15.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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