Lectura: Salmos 84:1-12

Algunas personas prefieren los días soleados y tienden a deprimirse cuando el cielo se pone gris.  En esta premisa se basa el multimillonario negocio de los hoteles, que atraen a millones de personas hacia climas más soleados y tropicales.

No quiere decir que disfrutar del sol y de sus beneficios sea algo malo; sin embargo, si dependemos del buen tiempo para mantener nuestro buen ánimo, el clima de nuestro interior siempre será tan cambiante como el tiempo.

En mi adolescencia esto era normal en mi vida, pues podía ser que un día estuviera feliz a pesar de las nubes, y otros días, aunque estuviera todo soleado, me sentía triste.  Una noche comprendí que eso no podía continuar así, y que necesitaba a Cristo, así que le entregué mi vida.  Al día siguiente, ya no importaba como estaba el tiempo, pues el “Sol de justicia” había salido en mi corazón (Malaquías 4:2) y Su luz por fin alumbraba mi vida.

Por supuesto, he de reconocer que aun existen muchas mañanas grises en mi vida, pero mi Señor ha sido mi constante “Sol y escudo” (Salmos 84:11).

  1. Qué bueno es poder disfrutar de un hermoso día ya sea soleado o gris, pero es aun mejor que el Sol de Justicia brille dentro de mi corazón.
  2. La verdadera felicidad no depende del tipo de día en el cual vivimos, depende del Hijo de Dios y de nuestra relación con Él. 

HG/MD

“Porque sol y escudo es el Señor Dios; gracia y gloria dará el Señor. No privará del bien a los que andan en integridad.” (Salmos 84:11).