Mártires de la fe
Recordemos a los Mártires: En comparación con la mayoría de las demás figuras apostólicas, poca confusión existe acerca del lugar donde Pablo murió. De acuerdo a la historia de la iglesia, Pablo fue decapitado un 29 de junio en Roma.
La obra de Pablo de compartir el Evangelio comenzó inclusive antes de encontrarse con Cristo camino a Damasco. Sus fanáticos esfuerzos por capturar cristianos en y alrededor de Jerusalén, hicieron dispersar a los creyentes en distintas direcciones, sembrando la semilla del Evangelio donde quiera que iban. La pasión y fervor de Pablo contribuyeron significativamente al cristianismo. Pablo compuso casi la mitad de los escritos del Nuevo Testamento con las cartas que enviaba a las iglesias, estableció estándares para la vida misionera, fue pionero en ejecutar prácticas evangelísticas, y plantó varias docenas de iglesias.
Las últimas reflexiones de Pablo poco tuvieron que ver con lamentarse si no con la satisfacción que brota de una vida inundada de gracia. Él escribió a Timoteo: «Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida». (2 Timoteo 4:6-8).
El hombre que una vez perseguía a Jesucristo llegó a ser quien pasó el resto de su vida presentando a Cristo.
Fuente: https://www.facebook.com/vomespanol





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