Lectura: 1 Juan 4:13-19

Era el cumpleaños número cinco de Jazmín y su abuelito le había traído un regalo, la niña lo amaba muchísimo pues la hacía reír y se tomaba el tiempo para jugar con ella.

El momento de abrir los regalos había llegado y por fin tocaba el turno del regalo de su abuelo, así que con mucho cuidado empezó a desenvolver el obsequio en forma de caja; al abrirla, en su interior encontró dos cosas: un oso de peluche o felpa, y un pequeño libro con una inscripción que decía: “Mi primera Biblia”.

Los ojos se desbordaron de alegría y abrazó fuertemente el osito, por el cual de inmediato sintió un inmenso cariño y amor, y luego abrió su pequeña Biblia que en su interior tenía decoraciones infantiles muy llamativas, entonces le dijo a su abuelito: “¿Quieres leerme la historia que me contaste ayer?”, su abuelo preguntó: “¿Cuál, la de Adán, la de Moisés, la de David?”  “No”, respondió la niña, “quiero que me cuentes la historia de aquel que me dijiste que me amaba y te amaba a ti: Jesús”.

En la primera de sus tres cartas, el apóstol Juan nos afirma que Dios es amor: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros…” (1 Juan 4:16).  Dios en verdad te ama, no es como un juguete al cual abrazas, y no te puede devolver el abrazo, sin embargo, Jesús te ama tanto que te lo mostró con los brazos extendidos en una cruz.  Por medio de Jesús, Dios nos reveló el calibre de su amor perfecto y sacrificial por nosotros (Juan 3:16).

Luego el apóstol Juan continúa diciéndonos: “Nosotros amamos porque él nos amó primero”, así que mostremos nuestro amor aun a quienes no creemos que lo merecen, porque justamente esa fue la clase de amor que Dios mostró por nosotros.

  1. Es tiempo de perdonar, es tiempo de amar.
  2. ¿A quién le demostrarás hoy tu amor genuino y sin intereses?

HG/MD

“Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor. Y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios permanece en él” (1 Juan 4:16).