Lectura: Juan 15:15-27

Un alumno pidió al conocido filósofo Hegel (1770-1831) que le explicara una cita que había escrito. Hegel la leyó y dijo: «Cuando eso fue escrito, sólo había dos que conocían su significado. Dios y yo.  Sin embargo, ahora no hay más que uno, y ese es Dios”.

Algunas personas se sienten de esa manera sobre la doctrina de la Trinidad, y señalan que la palabra no está ni siquiera en la Biblia. Aunque eso es verdad, su instrucción es claramente enseñada en la Escritura.

A.H. Strong la define muy bien: «No decimos que hay un Dios en tres Dioses, ni que hay una persona existiendo en tres personas, ni que hay tres dioses en un sólo Dios, sino que hay sólo un Dios con tres distinciones de Su ser.”

¿Desconcertante? ¡Sí! ¿Absurdo? ¡No!

La idea de un Dios trino es bíblicamente sólida y tiene sentido. He aquí una de las tantas maneras de explicar la lógica detrás de la Trinidad: La Biblia dice que Dios es amor (1 Jn. 4:8). El amor siempre tiene un objeto. Si decimos que Dios es eterno, tiene absoluta unidad, pero no tuviera distinción de las personas dentro de sí mismo, no podría existir el amor eterno. Pero debido a que Dios es una Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo puede expresar el amor el uno al otro. No sólo eso, sino que también se benefician porque el Hijo revela el amor y la verdad del Padre a nosotros por medio de la obra del Espíritu Santo (Juan 15:10,26).

1. ¡Gracias a Dios por Su Trinidad!  Puedes leer adicionalmente sobre este tema: Mateo 3:13-17; 28:19; Juan 1:1-18; 14:16-17; 15:15-27; 17:5,24; Filipenses 2:5-11 y Hebreos 9:14.

2. Hay perfecta unidad en la Trinidad.

NPD/DDH