Lectura: Hebreos 11:8-16
Cada viaje es diferente, una vez un amigo me contó que había tenido que viajar 35 horas, cargando una pesada mochila con sus documentos y computadora, haciendo escalas en 4 aeropuertos diferentes y atravesando muchas fronteras.
Al inicio todo parecía una aventura, pero luego de algunas horas ya estaba cansado del viaje. Los asientos no eran cómodos. El zumbido de los motores le estorbaba. Los aeropuertos comenzaban a parecerse como si fueran todos iguales. Pero lo que le ayudó a mi amigo a soportar el viaje fue concentrarse en su final, llegar a casa.
Ese viaje a través de nueve husos horarios no fue nada comparado con lo que significaba viajar antes de que aparecieran los vuelos comerciales. En aquel entonces se necesitaban varios días para viajar de una ciudad a otra, aun en el mismo país. Un viaje de Estados Unidos al lejano Oriente tomaba varias semanas.
El viaje hacia la madurez espiritual también es largo, y no se hace hoy más rápido que cuando se hacía en el primer siglo. No existe ninguna tecnología que pueda acortar el viaje. Es fácil impacientarse. Cuando el camino se vuelve difícil y peligroso, nos cansamos. Parece que no hubiera descanso para nuestras almas fatigadas.
Por esta razón debemos ser como Abraham, quien se centró en la meta prometida según leemos en Hebreos 11:8-10. Necesitamos mantener nuestros ojos espirituales fijos en la “patria celestial” que nos espera, de acuerdo con que nos enseña Hebreos 11:16 y así mismo debemos poner nuestra fe en el Señor Jesús quien preparó el camino de nuestra salvación según leemos en Hebreos 12:2. Cuando recordamos a donde nos dirigimos y que Jesús nos espera, somos capaces de soportar cualquier cosa que podamos encontrar en el camino.
Puntos para la reflexión:
- Mantén la mirada fija en la meta final, al lado de nuestro Señor.
- Corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.
Versículo para memorizar:
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos delante de nosotros” – Hebreos 12:1 – RVA15.
HG/MD. Ahora también puedes acceder a nuestros Podcasts especiales en Spotify, YouTube y Apple Podcast.
Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





0 comentarios