Este devocional forma parte de la serie: Esperanza en Dios.
Lectura: Lucas 15:11-24
Una aplicación de navegación puede recalcular la ruta después de una salida equivocada. No afirma que el error no ocurrió ni devuelve el tiempo perdido, pero muestra que todavía existe un camino hacia el destino. Algunas personas creen que se han alejado tanto de Dios que ya no existe una ruta de regreso. La parábola del hijo perdido contradice esa desesperanza.
El hijo menor exigió su herencia, abandonó la casa y desperdició todo. Cuando llegó a la miseria, volvió en sí y decidió regresar, no reclamando derechos, sino confesando su pecado. Mientras todavía estaba lejos, su padre lo vio, corrió hacia él y lo recibió con compasión. De esta forma Jesús mostró el corazón de Dios hacia el pecador que se arrepiente.
El padre no llamó prudentes las decisiones del hijo. El regreso comenzó cuando él reconoció su culpa y se levantó. Pero la restauración no dependió de que pudiera pagar lo perdido. Fue recibido por la gracia del padre. Esta es la esperanza del evangelio: en Cristo hay perdón para quien deja de justificarse y vuelve a Dios con fe.
Quizás te alejaste por rebeldía, vergüenza o cansancio. No esperes a ordenar toda tu vida antes de regresar. Ven tal como estás, pero ven dispuesto a abandonar el camino que te destruye. Y si esperas el regreso de alguien, conserva un corazón abierto sin aprobar su pecado ni permitir abusos. Ora, mantén límites sabios y recuerda que Dios puede hacer volver en sí a quien hoy parece muy lejos.
Puntos para la reflexión:
1. Si te has alejado de Dios, expresa hoy una confesión concreta y busca una iglesia bíblica o un creyente maduro que te ayude a iniciar un camino de restauración.
2. Si oras por alguien que se apartó, reemplaza la presión constante por una acción de amor sobria: un mensaje sin manipulación que comunique verdad, disposición y oración.
Versículo para memorizar:
«Me levantaré, iré a mi padre y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y ante ti». Lucas 15:18 – RVA-2015.
Oración final
Padre compasivo, gracias porque todavía existe un camino de regreso para el que se arrepiente. Muéstrame dónde he intentado justificar mi alejamiento y dame valor para levantarme y volver. Recíbeme por la gracia de Cristo y guíame en un proceso verdadero de restauración. También dame, amor, verdad y límites sabios, mientras oro por quienes todavía están lejos. Todo te lo pedimos en tu nombre Señor Jesús. Amén.
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