Lectura: Efesios 2:1-10

A las afueras del pueblo de Dachau en la Bavaria alemana, los nazis construyeron uno de sus terribles campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.

El sitio semi destruido se mantiene abierto a las visitas como recordatorio para las siguientes generaciones, de que no debemos dejar que ese tipo de lugares existan de nuevo.  Cuando se entra resulta difícil pasar por alto las engañosas palabras grabadas en una puerta de hierro: “Arbeit Macht Frei”, que traducido significa: “El trabajo te da libertad”, por supuesto, estas palabras eran una despiadada mentira que creaba falsas expectativas en aquellos que ingresaban a ese sitio de muerte.

Esta vieja mentira se sigue replicando en todas las épocas, ya que existen muchos que tienen la falsa esperanza de que podrán ganarse el cielo siendo buenas personas o haciendo su trabajo de muy buena forma.  No obstante, esta forma de pensar tiene un gran problema, el patrón de perfección de Dios demanda de una vida sin pecado, y no hay manera en que ninguno de nosotros pueda ser lo “suficientemente bueno” (Isaías 53:6).

La única manera de llegar a ser justos es por medio del sacrificio de nuestro Señor, quien vivió sin pecado, “Al que no conoció pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él.” (2 Corintios 5:21).

  1. No permitas que Satanás te engañe haciéndote creer falsamente que tus buenas obras te darán salvación, solamente mediante la obra de Jesús en la cruz y Su posterior resurrección es que tenemos posibilidad de Salvación.
  2. Dios nos concede vida eterna solamente por Su sublime gracia, y no por nuestras obras (Efesios 2:8-9).

HG/MD:

“Porque por gracia son salvos por medio de la fe; y esto no de ustedes pues es don de Dios.  No es por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9