Lectura: Lucas 10:38-42

Por lo general nuestros trabajos nos permiten llevar una vida laboral tranquila y productiva; no obstante, dependiendo de las situaciones esto puede cambiar, ya sea porque nos han dado un ascenso, existe un problema con los recursos humanos con los que cuenta la empresa, existe recarga de trabajo o porque queremos hacer cambios para mejorar nuestra vida.  Cuando estas vivencias ocurren podemos empezar a sentir los estragos del stress, y las actividades que normalmente hacíamos con facilidad podrían comenzar a complicarse.

Ante situaciones de stress las personas reaccionan de formas muy distintas, por ejemplo algunas no lo pueden resistir, se alteran y literalmente estallan, dejan sus responsabilidades y renuncian.  Otros reaccionan haciendo de forma más lenta sus tareas, quejándose continuamente mientras hacen sus trabajos, y haciendo literalmente, que las personas a su alrededor deseen que renuncien para no tener que soportar más un ambiente tan negativo.  Otros realinean su perspectiva, analizando los pros y contras de las nuevas actividades y con ello toman las decisiones más sabias para su vida, tal y como le aconsejó Jesús a Marta en Lucas 10:38-42.

En esta historia Jesús se dirige a Betania para visitar a Marta y María. Antes y durante la llegada del maestro, Marta se preocupa mucho por los preparativos para recibirlo (Lucas 10:40), y Jesús le enseña a Marta que está equivocada, le muestra que su hermana María decidió hacer lo mejor (v.42).

Al igual que Marta, posiblemente nosotros estamos involucrados en muchas actividades a la vez, e incluso demasiado atareados en el servicio a nuestro Señor, lo cual provoca que olvidemos lo más importante: la comunión con el Señor.

  1. ¿Te sientes demasiado abrumado? Si esto te está ocurriendo, debes pensar si tus prioridades son las correctas, habla con Dios y pídele que aclare tu mente, Él a su tiempo te dará la perspectiva correcta.
  2. Si deseas tener equilibrio en tu vida, apóyate en Jesús.

HG/MD

“Una cosa he pedido al Señor; esta buscaré: que more yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y para inquirir en su templo.” (Salmos 27:4)