Lectura: 2 Corintios 3:1-11

Era el 22 de noviembre de 1963.  Mientras en las calles de Dallas era asesinado el presidente John F. Kennedy también murió otro líder en Oxford, Inglaterra, su nombre Clive Staples Lewis. Este erudito convertido del ateísmo al cristianismo fue un prolífico escritor, uno de los mejores de los tiempos modernos.

De su pluma surgieron libros con un poderoso mensaje cristiano sobre temas intelectuales, ciencia ficción, fantasías infantiles y muchos más, los cuales Dios ha utilizado para la salvación de muchos, incluido un científico ganador del premio Nobel.

Y es que algunas personas son llamadas a hablarles de Jesús a otros mediante sus escritos, pero TODOS los creyentes somos llamados a ser “cartas” de Cristo al dar testimonio de Él con nuestra vida. Pablo afirma: “Es evidente que ustedes son carta de Cristo, expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo…” (2 Corintios 3:3).

Sin duda, el apóstol Pablo no está diciendo que somos trozos de papel en donde se ha escrito el mensaje de Dios. Pero, como testimonios vivientes podemos demostrar que Jesucristo marca una diferencia en cómo tratamos a los demás y nos esforzamos para vivir con integridad.

  1. Seguramente no muchos impactarán a otros como lo hizo C. S. Lewis, pero ¡todos somos llamados a dar gloria a Aquel que nos ama y nos ha redimido!
  2. Así que comparte la Biblia, permite que otros te lean, usa tu testimonio, desborda toda la creatividad con la que Dios te ha provisto para llevar el mensaje de salvación a quienes lo necesitan.

HG/MD

“Es evidente que ustedes son carta de Cristo, expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en las tablas de corazones humanos” (2 Corintios 3:3).