Lectura: Job 28:12-28
Durante los meses finales del año 1970, miles de hombres y mujeres se apresuraron para ir al oeste de Estados Unidos. Eran víctimas de una fiebre que atrajo a los antiguos buscadores de oro de los años 1850, y en su intento de enriquecerse empezaron a dragar los lechos de los ríos y los “campos de oro”.
Pero ¿qué pasó para que esta nueva fiebre del oro volviera a nacer luego de mucho tiempo en el olvido? Por curioso que parezca esta nueva actividad no fue provocada por nuevos hallazgos, se trataba del mismo y viejo metal que había estado allí todo el tiempo. Todo esto se debió a que el valor del oro se había disparado y entonces las viejas máquinas olvidadas ahora volvían a tener valor y eran apreciadas.
Imagina nada más la escena, sabes que existe una gran cantidad de oro “escondido” en algún lugar de las paredes de tu casa. ¿Harías todo lo posible para encontrarla o no? Esto fue lo que pasó con esos “nuevos mineros”, había oro, pero ¿el suficiente? ¿de fácil extracción en el lugar donde dragaban? Todo era una incógnita, pero la ambición les ganó a todas las preguntas del momento.
Ahora bien, vamos a cambiar la situación. ¿Qué haríamos si supiéramos que existe algo de gran valor al alcance de nuestras manos, sabemos dónde está, y buscarlo no toma demasiada energía o esfuerzo? ¿Harías todo lo posible para encontrarlo o no?
Probablemente nos volveríamos locos buscando por todas partes en nuestra casa hasta encontrar el oro en las paredes. Sin embargo, tenemos un tesoro aún más grande al alcance de nuestras manos mediante el cual podemos encontrar la mente y la voluntad de Dios. En Job 28:28 aprendemos que sus seguidores debemos tratar de entender al Señor cada día más y debemos desarrollar un desprecio por el mal, la Biblia nos enseña cuál es la verdadera sabiduría, y su valor siempre ha sido el mayor de todo cuanto podamos imaginar, en Job 28:12-17, Dios nos dice que en valor no hay nada comparable con los tesoros espirituales contenidos en la Biblia, ni siquiera el oro a precio de locura.
Puntos para la reflexión:
- ¡Necesitamos una nueva fiebre, pero no por el oro, sino por Dios!
- La sabiduría es la comprensión de lo realmente importante: Dios.
Versículo para memorizar:
“Y dijo al hombre: Ciertamente el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal es el entendimiento». Job 28:28 – RVA15.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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