Lectura: Isaías 40:12-31

En un viaje a la playa pudimos ver a una hermosa águila pescadora que sobrevolaba por la orilla, y luego con sus poderosas garras tomaba a un pez del agua y se lo llevaba a un árbol bastante grande.

La observamos por un tiempo y luego posiblemente se percató de que la estábamos viendo, entonces se elevó con su presa y la perdimos de vista.  Al pensar en ese momento recordé lo que dice Isaías 40:31: “…levantarán las alas como águilas”.

En el conocido pasaje, Isaías les estaba hablando a ancianos y a jóvenes describiendo lo que el Señor hace por todos aquellos que esperan en Él. Ya sea que estemos débiles o fuertes, cansados o con energía, todos enfrentamos a luchas y decepciones en la vida. “Aun los muchachos se fatigan y se cansan”, escribió Isaías, y “los jóvenes tropiezan y caen” (v.30).

Y aunque algunas veces no queremos verlo ni aceptarlo, muchas personas calzan en la descripción del verso 40:30; matrimonios que se divorcian a los pocos años, jóvenes dándose por vencidos de sus estudios, atletas cansados de las prácticas y de los partidos, a quienes no les importa su equipo y pierden los deseos de competir.

Como creyentes también podemos desanimarnos espiritualmente. Las disciplinas diarias de la lectura bíblica y la oración se vuelven mecánicas o simplemente se dejan de lado. Con el cansancio viene el desaliento, y tal vez incluso una ligera depresión.

En esos momentos es cuando necesitamos recordar el verso 40:31 de Isaías.  Al depositar nuestra esperanza de manera activa, afirmar nuestra fe y depender de Dios, Él nos refrescará; entonces nos levantaremos de las situaciones con alas como las águilas, moviéndonos hacia arriba sin esfuerzo, ligera y majestuosamente con el poder de Dios, la ayuda del Espíritu Santo y debido al amor de Cristo.

  1. ¡Ánimo!, levanta tus alas al viento y sé como el águila, deja que Dios te eleve, no para llenarte de orgullo sino para ver más claramente de qué forma puedes servirle a Él y a tus semejantes.
  2. Es normal sentirse cansado en ocasiones, pero cuando eso ocurra recarga tu energía, ora a Dios, lee su Palabra, reúnete con otros que también quieran alabarlo, verás que muy pronto ese cansancio desaparecerá y querrás continuar con la aventura de la vida cristiana.

HG/MD

“Pero los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas; levantarán las alas como águilas. Correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán” (Isaías 40:31).