Una fotografía de un paisaje puede decir que lo admiramos. Pero lo que hacemos con la basura también cuenta una historia. El agradecimiento alcanza nuestras manos y nuestras decisiones.
Versículo clave: Salmo 24:1 – Textos de apoyo: Génesis 8:20-22 y Génesis 2:15
Santiago relató su experiencia como voluntario de una organización cristiana dedicada al cuidado de la creación. Aprendió a observar aves y a colaborar con un equipo que estaba dispuesto a enseñarle. Caminar por el lodo le resultó difícil; conocer especies que no esperaba encontrar amplió su mundo. Al recordar esa etapa expresó gratitud por la oportunidad y animó a otros a servir con flexibilidad y disposición para cuidar la creación de Dios.
Después del diluvio, Noé salió del arca a una tierra que comenzaba otra etapa. Edificó un altar y ofreció sacrificios al Señor. Génesis presenta su adoración después de haber sido preservada la vida de su familia y de los animales. El relato no reproduce una oración formal de gracias; pero sí muestra a un hombre que responde a Dios al volver a pisar tierra. Luego de esto, se nos relata la promesa sobre los ritmos de la siembra, la siega y las estaciones.
El mundo pertenece al Señor. Nuestra relación con lo creado incluye cuidarlo como administradores responsables de nuestro hogar ante Dios, tal como nos lo dice: Génesis 1:28. Una conciencia agradecida y responsable puede modificar el uso que damos a los recursos. Cuidar el lugar donde vivimos por amor a nuestro Señor y Creador es una expresión de obediencia que puede beneficiar también a nuestros vecinos y a todos nuestros prójimos.
Un detalle que vale la pena conocer: En Génesis 8:22 se introduce la promesa de la que hicimos referencia hace un momento, con las siguientes palabras: “Mientras exista la tierra…”.
El pasaje afirma la continuidad de sus ritmos; no asegura que cada cosecha individual será abundante ni que los seres humanos podemos maltratarla sin recibir consecuencias.
Una verdad que se acerca a ti: Quizá el cuidado ambiental te parece una conversación demasiado grande, o talvez sin importancia o llena de discusiones. Puedes empezar con una pregunta: ¿qué estoy recibiendo y cómo lo estoy tratando o administrando? Si lanzamos una bolsa de basura a un río o desperdiciamos alimentos comprados tan sólo porque no supimos calcular la cantidad apropiada, esto demuestra la clase de administradores de este planeta del que somos responsables según nuestro Señor. La gratitud puede ayudarnos a revisar esas decisiones con humildad. También permite aprender de quienes saben más, como hizo Santiago, y unir esfuerzos sin necesitar convertirnos en expertos antes de comenzar.
Quiero dejarte dos desafíos para hoy:
Desafío 1 — Agradece por un lugar concreto
Dedica diez minutos a leer Salmo 24:1 y Génesis 2:15. Piensa en un espacio de la creación que disfrutas y agradece por él. Identifica una responsabilidad tuya relacionada con su cuidado, sin trasladarla inmediatamente a otra persona.
Desafío 2 — Deja una huella de cuidado
Escoge hoy una acción posible: dispone de los residuos o basura de una forma adecuada, aprovecha alimentos que compraste o reduce tu desperdicio habitual. Conversa con otros acerca de estas cosas y explícale por qué quieres hacerlo. Que el agradecimiento a Dios como Creador tenga una expresión visible esta semana.
Oremos. Señor, gracias por la tierra que te pertenece y por permitirme disfrutarla. Forma en mí una gratitud responsable, dispuesta a aprender y a cuidar lo que recibo. Amén.
Versículo para memorizar: “Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella; el mundo y los que lo habitan” Salmo 24:1 – RVA-2015
Conclusión. Noé respondió a la bondad de Dios levantando un altar, y Santiago expresó su gratitud dedicando tiempo y esfuerzo al cuidado de la creación. Sus historias nos recuerdan que agradecer no consiste sólo en reconocer las bendiciones de Dios, sino también en demostrar cuánto las valoramos. Cada decisión, por pequeña que parezca, puede reflejar nuestra gratitud hacia el Creador. Porque cuando el agradecimiento es verdadero, no se queda únicamente en nuestros labios… ¡también se escribe con nuestras manos!
Este devocional forma parte de la serie: Más motivos de los que imaginas, escúchanos también en las diferentes plataformas de podcast: Applepodcast, Spotify y Youtube.





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