Lectura Salmos 82:1-8
Creo que todos hemos escuchado o dicho la siguiente frase o alguna de sus variaciones: “¡Debes comerte toda la comida! Hay niños en este mundo que darían cualquier cosa por poder comer esa comida que estás despreciando”. Pero ¿existe algún niño que no haya escuchado salir esas palabras de la boca de padres que los aman y tienen los suficientes recursos para alimentarlos adecuadamente?
Por supuesto que sí, sabemos que existen millones de niños que nunca han oído esas palabras, así como también existen niños que no podrían reconocer una buena comida si la tuvieran enfrente, aquellos que viven en las calles en lugar de vivir en una casa, o que nunca verán el interior de una escuela.
Según un estimado, a nivel mundial existen más de cien millones de niños que no tienen un papá o mamá que les den una comida ni un lugar al que puedan llamar hogar. Son niños sin casa a quienes tristemente muchas personas tratan como si fueran una basura que hay que tirar o ignorar.
Esta grave realidad debe hacernos enfocar la vida desde otro ángulo. Si disfrutamos de las comodidades que da un buen empleo y una sociedad moderna, gracias a la generosidad y misericordia de Dios, no debemos poner de ejemplo a los niños hambrientos para hacer que los nuestros coman. Más bien en lo que podamos, debemos ayudar a esos niños.
Los niños del mundo que sufren necesitan dos cosas:
Lo primero y más importante, necesitan escuchar el maravilloso mensaje del evangelio de Jesucristo, quien en Marcos 9:37 nos dijo que si ayudamos a uno de estos niños estamos haciendo su obra. Y, en segundo lugar, estos niños necesitan la esperanza que viene de alguien que se preocupa lo suficiente como para alimentarlos, vestirlos y darles abrigo.
Puntos para la reflexión:
- ¿Qué puede hacer tu familia para ayudar a los niños en necesidad? No pongas como excusa que tienes poco tiempo, ya que si es el caso puedes hacer una donación a alguna de las tantas organizaciones de caridad que enfocan sus esfuerzos en rescatar a estos niños de las calles.
- Dale esperanza a un niño, comparte el amor y el mensaje de salvación de Cristo con él.
Versículo para memorizar:
“Rescaten al necesitado y al huérfano; hagan justicia al pobre y al indigente”. Salmos 82:3 – RVA15.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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