Lectura: Santiago 1:2-8

No sé si alguna vez te has preguntado si estás creciendo en sabiduría. Después de todo, la vida es muy dinámica. Con el tiempo, o somos más dulces y más sabios, nos volvemos más necios o unos cascarrabias amargados. ¿En qué te estás convirtiendo?

El libro de Santiago nos dice que la sabiduría es razonable, comprensiva, perdonadora, pacífica, solícita, dispuesta a hacer visitas afectuosas, actos de cortesía, y a expresarse con amabilidad. Es humilde, transparente, sencilla, amable y esencialmente benigna (Santiago 3:17).

Pero, ¿De dónde proviene la sabiduría? Esta llega del cielo (1:5). Tal y como lo dice Charles Spurgeon: “la sabiduría es una vida hermosa que sólo puede surgir de la obra de Dios en nosotros”.

Jamás es demasiado tarde para empezar a crecer en sabiduría. Dios nos ama tan intensamente que puede librarnos de nuestra insensatez si nos entregamos a Él. Su amor puede convertir la naturaleza más complicada en un milagro de asombrosa belleza. Quizás duela un poco y lleve algo de tiempo, pero el Señor no se rinde en su deseo de transformarnos. Cuando se lo pedimos, su sabiduría comienza a brotar en nosotros y a derramarse sobre los demás.

  1. No lo olvides, como creyentes tenemos esta promesa: “Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídala a Dios quien da a todos con liberalidad y sin reprochar y le será dada” (Santiago 1:5).
  2. Entonces, ¿estás creciendo en sabiduría?  Si no es así inicia hoy, habla con Dios, lee su Palabra y comparte con otros quienes también quieran crecer en sabiduría de lo alto.

HG/MD

“Y si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídala a Dios quien da a todos con liberalidad y sin reprochar y le será dada” (Santiago 1:5).