Lectura: Éxodo 15:22-27

Gabriela y Josué se dedicaron al servicio del Señor con énfasis en la educación y el cuido de niños abandonados y con necesidades especiales, lo cual los obligaba a estar cambiando de ubicación de forma muy seguida, pues la necesidad de profesionales era mucha y los lugares de cuido eran bastantes, así que repartían su año en diversas zonas.

Una vez les solicitaron su ayuda en una localidad muy lejana, así que dispuestos se prestaron a ir en su viejo automóvil, pero a mitad de camino empezó a fallar; cuando lo llevaron a un mecánico les dijo que el motor había llegado al fin de su vida útil y tendrían que pagar por uno nuevo o usado.

Como no podían pagarlo, su única opción fue tener mucha paciencia, gastar muchos litros de aceite para motor y una gran, pero gran cantidad de oración; no obstante, finalmente al cabo de un par de cientos de kilómetros el automóvil no funcionó más y quedaron varados en un pequeño pueblo, estaban muy preocupados pues no tenían el dinero suficiente para un gasto tan elevado y sabían que en el pequeño pueblo había muchos niños que los necesitaban.

Cuando todo parecía perdido, la historia de los jóvenes maestros llegó a oídos de un mecánico quien se ofreció a cambiarles el motor gratuitamente, por uno que tenía reservado para una renovación propia, la providencia de Dios había llegado en el momento preciso.

Al leer Éxodo 15, puedes ver que el Señor guiaba a los israelitas por el desierto, luego de tres días de viaje se quedaron sin agua y en el desierto ese es un gran problema, por supuesto se quejaron (v.24).  Lo que no habían entendido es que estaban en manos de un Dios que tiene todo bajo control; en Mara (v.25) y en Elim (v.27) les aguardaba una solución divina, y Dios fue aún más allá, además de proveerles agua también les dio un lugar para descansar, así es su providencia.

  1. A pesar de que la situación por la cual estás atravesando no parezca tener salida, aun puedes solicitar la misericordia y el auxilio de Dios; confía en Él y reconoce tus errores si es el caso, y pide su providencia.
  2. Dios sabe lo que en verdad necesitas.

HG/MD

“Sin embargo, grande ganancia es la piedad con contentamiento. Porque nada trajimos a este mundo, y es evidente que nada podremos sacar. Así que, teniendo el sustento y con qué cubrirnos estaremos contentos con esto.” (1 Timoteo 6:6-8).