Este devocional forma parte de la serie: Esperanza en Dios.
Lectura: Ezequiel 37:1-14
Después de una temporada de sequía, un terreno puede verse completamente perdido. La tierra está agrietada, las plantas parecen muertas y no existe señal visible de recuperación. Sin embargo, debajo de la superficie algunas raíces conservan vida y esperan condiciones que no pueden producir por sí mismas. Hay etapas espirituales en las que también miramos alrededor y sólo vemos sequedad.
Ezequiel fue llevado mediante una visión a un valle lleno de huesos muy secos. Representaban a Israel diciendo: «Nuestros huesos se secaron, se perdió nuestra esperanza». Humanamente no había posibilidad de restauración. Dios preguntó al profeta si aquellos huesos podrían vivir, y Ezequiel respondió con humildad: «Oh Señor Dios, tú lo sabes». Entonces la Palabra fue proclamada y el Espíritu dio vida.
El pasaje se refiere a la restauración de Israel, pero revela una verdad acerca del poder de Dios: Él puede actuar donde la capacidad humana llegó a su límite. No debemos usarlo para prometer que todo proyecto perdido será recuperado. Sí podemos afirmar que ninguna situación está fuera del alcance del Señor y que su Palabra y su Espíritu son capaces de producir vida conforme a su propósito.
Si tu fe se ha vuelto seca, no esperes a sentir entusiasmo para volver a Dios. Colócate otra vez bajo la lupa de su Palabra, ora aunque sen pocas las palabras y acércate a creyentes que puedan caminar contigo. No puedes fabricar vida espiritual mediante emociones, pero puedes presentarte delante de Aquel que da aliento. El valle puede ser real, pero no está vacío: Dios también está allí.
Puntos para la reflexión:
1. Retoma durante esta semana una disciplina espiritual abandonada, comenzando con una meta pequeña y realista: diez minutos de lectura y oración cada día.
2. Pídele a un líder o amigo creyente que ore contigo por tu sequedad espiritual y que vuelva a preguntarte en siete días cómo estás respondiendo a la Palabra.
Versículo para memorizar:
«He aquí, yo haré entrar espíritu en ustedes, y vivirán». Ezequiel 37:5b – RVA-2015.
Oración final
Señor de la vida, tú puedes actuar donde yo sólo veo sequedad y límites humanos. No permitas que espere sentir entusiasmo antes de volver a tu Palabra. Sopla vida en las áreas de mi corazón que se han enfriado y dame constancia para buscarte con pasos pequeños y sinceros. Rodéame de personas que oren conmigo y ayúdame a responder a tu voz, en el nombre de Cristo. Amén.
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