Lectura: Hechos 8:4-8

Resulta simpático el hecho de que podamos parafrasear las palabras que encontramos en el libro de los Hechos 8:4 de la siguiente forma: “Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes avisando el evangelio”.  Es interesante comprender que uno de los significados de la palabra griega “euangelizomenoi” fue avisar o anunciar.  Los primeros creyentes, fueron esparcidos por la persecución, y no pudieron evitar repetir el glorioso mensaje del evangelio avisando las buenas nuevas a todos los que se encontraban en el camino.

Algo que parecía ser malo, pues estaban siendo expulsados de sus tierras, resultó ser de bendición para la obra del Señor, estas son algunas de las maneras extraordinarias por medio de las cuales el Señor estaba avisando lo que había hecho por la humanidad; tal como lo escribió David en el Salmo 71:24: “Mi lengua hablará también de tu justicia todo el día; por cuanto han sido avergonzados, porque han sido confundidos los que mi mal procuraban.  Otro Salmo dice: “…Hablad de todas sus maravillas”.

Cuando te reúnes con amigos, ¿alguna vez te han pasado por la mente formas creativas de presentar el evangelio a estas personas?, te compartimos un par de ideas. Cuando invites a tus amigos a la casa, coloca en el cuarto algunas preguntas impresas que provoquen una conversación casual, que puede iniciar de la siguiente forma: “Y si mueres hoy, ¿a dónde irías…?”,  “Jesús es más que un personaje histórico, está aquí conmigo”.  También puedes usar ayudas visuales como los cubos evangelísticos o invitar a tus amigos a una tarde de juegos con otros amigos creyentes, para que vean que pueden divertirse sin necesidad de alcohol y sin llegar a situaciones pasadas de tono.

Tan sólo como ejemplo, había una persona en la iglesia que estaba muy desanimada porque decía que no podía servir al Señor, pues se le dificultaba dar clases, su voz no era la mejor del mundo, y visitar a los enfermos se le complicaba porque debía atender en su casa, a personas especiales que dependían de ella.  Un día que la llegó a visitar un mensajero, notó en su rostro que estaba un tanto deprimido; por ello le preguntó al respecto y descubrió que esta persona tenía múltiples problemas y no encontraba la forma de resolverlos. Ella le compartió algunos consejos que había escuchado en la iglesia y el hombre salió mostrando una actitud de mayor tranquilidad; ahí entendió la oportunidad que Dios le estaba presentando para servirle, testificando a las personas que Dios permitía llegaran a su casa por variadas razones.

  1. Así que dondequiera que estés tienes la oportunidad de servir al Señor, aprovecha las ventanas de oportunidad para dar aviso a otros sobre la vida eterna que el Señor tiene para aquellos que la deseen.

 

  1. Comparte el evangelio, ¡es tu privilegio!

HG/MD

“Entonces, los que fueron esparcidos anduvieron anunciando la palabra” (Hechos 8:4).