Lectura: Isaías 55:1-3
En una película que vi, el papá estaba al borde de la desesperación ya que acababa de llevar a su hijo de 5 años al quinto restaurante de comida rápida en ese día, pero no habían ido porque tuvieran ansias o antojo de una comida, sino porque estaban buscando una figura de acción del personaje deportivo favorito del niño ya que estas figuras se encontraban incluidas dentro de las cajas de alimentos para niños. El hombre se decía así mismo: “Ya estoy agotado de esta cacería, he conducido por toda la ciudad en busca de una figura de plástico que posiblemente el próximo mes quedará olvidada en un rincón”.
Creo que todos los que tienen niños pequeños han estado alguna vez en este tipo de cacerías, y es terrible. No es secreto ni sorpresa que la mayoría de los niños se sientan atraídos por los restaurantes de comida rápida, y no necesariamente por la comida, sino por los juguetes. Según las estadísticas, una cadena de comidas rápidas en los Estados Unidos entrega en promedio más de 50 millones de figuras de acción durante una promoción.
Obviamente, este no es el problema más importante que enfrenta nuestra cultura. No obstante, sin saberlo, en nuestra búsqueda de la satisfacción física o espiritual podemos estar cambiando fácilmente lo que “necesitamos”, por lo que “queremos” o “deseamos”.
En su infinita sabiduría nuestro Señor puso su dedo sobre esta condición, por medio del profeta Isaías en el capítulo 55 versículo 2, que dice lo siguiente: “¿Por qué gastan el dinero en lo que no es pan, y su trabajo en lo que no satisface? Óiganme atentamente y coman del bien, y su alma se deleitará con manjares”.
Por supuesto, Isaías no estaba haciendo referencia solamente a la comida física, sus palabras se referían a algo más alto, al alimento espiritual. Cuando nos acercamos a Dios Todopoderoso a través de su Palabra y la oración, en verdad estamos buscando alimento provechoso para nuestra alma.
Puntos para la reflexión:
- Tú eliges, ¿quieres empezar a alimentarte diariamente para fortalecerte con la Palabra de Dios y la oración, o quieres padecer de malnutrición espiritual, perdiendo el tiempo en la búsqueda de cosas de poco provecho?
- Una Biblia bien leída es la compañera ideal para un alma bien alimentada.
Versículo para memorizar:
“¿Por qué gastan el dinero en lo que no es pan, y su trabajo en lo que no satisface? Óiganme atentamente y coman del bien, y su alma se deleitará con manjares” (Isaías 55: 2). – RVA2015.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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