Lectura: Hebreos 11:1-10

Había una pijamada en la casa de uno de los niños del barrio, y uno de ellos llevó un libro con imágenes especiales de héroes de acción. Estos libros ilustrados parecen ser modelos comunes en dos dimensiones, pero, cuando se miran desde cierta distancia y manera, la superficie plana se torna tridimensional.

Pronto los niños se turnaron tratando de ejercitar su vista para que apareciera la imagen en 3D, pero a algunos les resultaba difícil ver la tercera dimensión; trataban muchas veces y lo miraban desde todas las distancias y direcciones posibles, pero, aunque no podían ver la imagen escondida, estaban convencidos de que se encontraba allí porque otros la habían visto, y luego de algunos intentos adicionales, pudieron ver la imagen anhelada.

La perseverancia de estos niños me hizo pensar en la importancia de tener la misma tenacidad en los asuntos de la fe.

El peligro de los que dudan es que dejan de mirar a Dios porque creen que es imposible encontrarlo. Moisés les advirtió a los israelitas que las generaciones futuras se alejarían del Señor; no obstante, prometió que aquellos que lo buscaran con todo el corazón y el alma lo hallarían (Deuteronomio 4:29). El libro de Hebreos confirma que Dios recompensa a aquellos que lo buscan diligentemente: “Y sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que él existe y que es galardonador de los que le buscan” (11:6).

  1. Si estás luchando por creer, recuerda esto: el solo hecho de que tú no veas a Dios no significa que no exista. Él promete que todos los que lo buscan lo encontrarán.
  2. Siempre será una buena inversión en tu vida buscar a Dios.

HG/MD

“La fe es la constancia de las cosas que se esperan, la comprobación de los hechos que no se ven” (Hebreos 11:1).