Lectura: Colosenses 3:12-25

Mi esposa tiene una frase que repite a menudo: “el trabajo de la casa es algo que nadie nota, hasta que no se hace”.

Esta frase encierra un principio que no sólo se aplica al trabajo en el hogar.  La mayoría de personas siempre parece notar más los fracasos que los éxitos, critican cuando las personas se equivocan, cuando sale a relucir la impaciencia, o cuando no obtenemos el resultado que otros esperaban.

Pero, ¿quién nota cuando, por el trabajo a conciencia y por la gracia de Dios, las cosas salen bien?  Nos parece que esas situaciones son poco apreciadas o incluso asumidas como algo que debía darse.  En muchas ocasiones esa es la verdad, pero también existe otra verdad que nos debe dar consuelo: Dios sí lo ve y lo estima como algo preciado.

Adicionalmente debemos recordar, tal como dice el apóstol Pablo, que a quién finalmente servimos es al Señor (Colosenses 3:17,23,24).  Por lo tanto, hemos de servirle con una actitud de gratitud y de corazón, Él en Su tiempo recompensará el esfuerzo realizado con amor y desinteresadamente.

El recordado misionero por su trabajo en China, Hudson Taylor (1832 –1905), decía unas palabras que aún resuenan en los oídos de muchas personas: “De la misma forma en que nuestro Padre hace florecer más de una flor en el solitario desierto, hagamos todo lo que esté a nuestro alcance para que nuestros actos de servicio los vea Él, aunque nadie más los vea”.

  1. Existen personas que quieren vivir del aplauso y reconocimiento de otros; no obstante, existe un camino mejor, ¡hagas lo que hagas, hazlo como para el Señor! Verás que tu vida y expectativas cambian.
  2. Cualquier cosa que hagamos debemos hacerla con el corazón, dando siempre gracias al Señor.

HG/MD

“Y todo lo que hagan, sea de palabra o de hecho, háganlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.” (Colosenses 3:17).