Lectura: Salmos 20:1-9

Al leer un estudio me sentí aliviado al saber que yo no soy el único que se olvida de las cosas. Todo el mundo lo hace en un momento u otro, según Karen Bolla, investigadora de la Universidad Johns Hopkins. Estas son las cosas que la gente más a menudo olvida:

– Nombres: 83%
– Donde están las cosas: 60%
– Números de teléfono: 57%
– Palabras específicas: 53%
– Lo que se les dijo: 49%
– Caras: 42%

Y si no puedes recordar lo acabas de hacer, eres bienvenido al 38% de la población.

Los seguidores de Jesucristo también tienen un problema con el olvido. En situaciones de alta presión, o cuando sólo realizamos la rutina diaria, constantemente nos olvidamos de Dios.  Muchas veces parece que olvidamos de que somos Sus hijos.  No recordamos lo que Él ha prometido hacer por nosotros.  No recordamos Su impresionante poder y Su amor.  Así que tratamos de vencer la tentación en nuestras propias fuerzas, o resolver un problema difícil mediante el uso de la sabiduría del mundo.

David lo expresó de siguiente manera: “Estos confían en carros, y aquéllos en caballos…”, que es otra manera de decir que la gente confía en sus propios recursos (Sal. 20: 7).  Entonces David añadió: “Mas nosotros del nombre del Señor, nuestro Dios tendremos memoria”

1. ¿De quién tienes tu memoria hoy? ¿Has dado por sentada la bondad del Señor? ¿Cuántas de sus bendiciones puedes enumerar en este momento? ¿Por qué no le das gracias a Dios específicamente por esas bendiciones?

2. Las bendiciones diarias son recordatorios diarios de Dios.

NPD/DCE