Lectura: Proverbios 26:20-28

Para extinguir un incendio, se debe eliminar uno de los elementos esenciales que se necesitan para la combustión. Por ejemplo, la eliminación de lo que está alimentando el fuego es un método frecuentemente utilizado en la lucha contra los incendios forestales.  Se realiza “un  tiro por la culata controlado”, para más fácil entendimiento se inicia despejando una línea de árboles o maleza ubicada por delante de las llamas que avanzaban, luego se procede a encender un fuego controlado. Cuando los dos incendios se encuentran, no hay madera o maleza por quemar.

La Biblia nos dice: “Sin leña se apaga el fuego” (Prov. 26:20). Esto se refiere una extinción de algo mucho más devastador que la combustión de elementos físicos.   Es el fuego de una lengua irresponsable, resentida y adolorida, que quema los corazones de aquellos que han sido alcanzados por las llamas de su calor. ¿Qué heridas tan profundas y duraderas puede causar la lengua a los demás?  Las familias y las amistades se han interrumpido y se ha dañado a las personas de por vida, esto debido a los efectos de la murmuración y la calumnia de una lengua mal controlada.

¡Es tan necesario es para el pueblo de Dios, el eliminar de sus conversaciones todas las palabras  que brotan de la boca sin que meditemos y midamos su alcance dañino hacia otros!  Esto evitaría muchos de los incendios que arruinan las relaciones.

1.  Debemos ceder el dominio de nuestra lengua al Señor Jesús, Él es el único que puede controlarla, así podremos prevenir los incendios nocivos de la calumnia y el chisme.

2. Es mejor morderse la lengua, que tener una lengua mordaz (sarcástica).

NPD/MDH