Lectura: Colosenses 3:1-17

Cuando una persona empieza a quejarse continuamente de los servicios de la iglesia, ya sea por la calidad de la música, la duración de los anuncios, o una predicación que en su opinión no fue muy buena, esta persona pudiera ser la causa del problema.

El conseguir poco o ningún beneficio de un servicio de adoración es algo así como entrar en una gran tienda por departamentos y salir con un artículo de 1 dólar.  Literalmente, la tienda tiene cientos de miles de dólares en mercancía de dólares disponibles, pero el comprador sólo conseguirá, lo él está dispuesto a conseguir.

Si asistimos a un servicio de la iglesia esperando una bendición, hemos dado el primer paso para recibirla. Si participamos con un deseo genuino que quiere escuchar a Dios hablando a través de las Escrituras, seguramente vamos a salir con nuestros corazones llenos. Pero saldremos con las manos vacías, si nos limitamos a asistir por un sentido meramente del deber, o si asistimos con una actitud de crítica destructiva, o si vamos para hablar mal del predicador o de los otros creyentes que se reúnen a adorar a Dios, de seguro has desperdiciado tu tiempo, pues no disfrutaste de los beneficios de la comunión con otras personas que comparten tu fe – “¡Qué maravilloso y agradable es cuando los hermanos conviven en armonía!” (Salmos 133:1-NTV)
La próxima vez que vayas a la iglesia, debes ir con el espíritu del salmista, quien declaró: “Me alegré cuando me dijeron: Vamos a la casa del Señor” (Salmo 122:1).  Para cantar  alabanzas, tener la comunión de los creyentes, y escuchar la predicación de la Palabra de Dios, esto debe ser de gran bendición para tu alma.

1. La casa de Dios debe ser un lugar para alabanza y oración reverente; cuando vayas deja que los pensamientos inspirados por la Palabra de Dios llenen tu espíritu, e inclina tu corazón delante de Dios.
2. Para ser alimentados espiritualmente, debes ir a la iglesia con un buen apetito, y no con una mala actitud!

NPD/RHD