Lectura: Colosenses 3:12-17

Leda pudo haber hecho cientos de cosas diferentes aquel día.  Como profesora sustituta, pudo haber dicho que sí cuando la llamaron temprano en la mañana y pasar el día ganando dinero haciendo algo que le gusta hacer.  O pudo haber preferido quedarse en la casa y trabajar en el jardín, lavar las ventanas y realizar un sinnúmero de quehaceres.  O pudo haber decidido relajarse leyendo un buen libro.

Sin embargo, Leda optó por pasar el día con mi esposa y conmigo.  Estábamos de visita en su país para asistir a una conferencia y teníamos tiempo  aquel día para explorar las montañas.  Leda se ofreció como voluntaria para acompañarnos, de manera que no dejásemos de ver los mejores sitios de interés.  Le agradecimos profundamente su compañía y ayuda.

Creo que fue un acto de verdadera amabilidad cristiana, el que Leda nos diese un día de su vida.  Es exactamente el tipo de cosas que los hermanos en Cristo deberían hacer unos por otros cuando se presenta la oportunidad.  Pero son muchas las veces en que nos lo impide una agenda muy apretada, obligaciones económicas que no nos dejan tiempo para otra cosa que no sea ganar dinero, o el afán de satisfacer nuestros propios deseos.

  1. Hemos de ser “ricos en buenas obras, generosos” (1 Tim.6:18) Y eso incluye dar parte de nuestro tiempo.
  1. Somos más ricos cuando damos y más pobres cuando acaparamos.

NPD/DCE