Lectura: Juan 4:1-15

C.S. Lewis (1898-1963) decía que los conceptos religiosos se asemejan a las sopas: “algunas son espesas y otras son claras”.

Por supuesto que existen conceptos muy “espesos” en las Escrituras, complejidades y misterios que no pueden ser resueltos ni por las mentes más asombrosas. Tan sólo como ejemplo tomemos lo que dice Pablo acerca de Dios en Romanos 9.18: “De manera que de quien quiere, tiene misericordia; pero a quien quiere, endurece”.

También encontramos principios tan claros y simples, fácilmente compresibles por cualquier persona, tal como el que escribe el apóstol Juan: “Dios es amor. Y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios permanece en él” (1 Juan 4:16).

John Cameron, un escritor del siglo XV, lo explica de la siguiente manera: “En la misma pradera, el buey lame el pasto, […] el pájaro recoge semillas, […] y un hombre encuentra perlas; asimismo, en el amplio y coherente contenido de las Escrituras, se encuentran diversidades para toda clase de situaciones. En ellas, el cordero puede vadear y el elefante nadar, los niños pueden alimentarse con leche y los hombres más fuertes comer carne”.

  1. ¿Quieres ser sabio?  Lee la Biblia, en ella encontrarás océanos de conocimiento que sorprenden aun a las mentes más sofisticadas, y praderas tranquilas para que el lector común aquiete su alma con las verdades que allí se encuentran.
  2. “Toda la Escritura…es útil” (2 Timoteo 3:16). ¡Sumérgete en ella!

HG/MD

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia” (2 Timoteo 3:16).