Nuestra justicia no depende de nuestros actos

por | Oct 13, 2026 | Devocionales | 0 Comentarios

Nombre o título: Señor Tsidkenu — El Señor, es nuestra justicia

Versículo clave: Jeremías 23:6. Textos de apoyo: Jeremías 23:1-6; Romanos 3:21-26 y 1 Corintios 1:30

Una mañana escolar se salió de control para Pamela. En medio del estrés, explotó contra sus hijos y luego condujo su automóvil de regreso a su casa con lágrimas en los ojos, avergonzada por las palabras que había pronunciado. La culpa empezó a decirle que se había pasado de la raya y que quizá ya no era digna de acercarse a Dios. Entonces recordó las palabras de Jesús en Juan 15:1-17 a sus discípulos quienes también acababan de mostrar sus debilidades: “permanezcan en mí”. La gracia no convirtió su enojo en algo pequeño; sino que le mostró que su aceptación delante de Dios no dependía de fabricar una justicia perfecta basada en sus acciones imperfectas.

La Escritura presenta un ejemplo en la vida de Jeremías quien vivió rodeado de líderes que habían fallado en su responsabilidad. Los “pastores o líderes” de Judá dispersaban en vez de cuidar, y la nación se acercaba al juicio. En ese contexto oscuro, Dios prometió levantar a David un Renuevo justo, un Rey que gobernaría con sabiduría. El nombre anunciado sería “el Señor, justicia nuestra”. La esperanza no estaba en encontrar un gobernante humano apenas un poco mejor; estaba en la intervención de Dios y en una justicia que Él mismo proveería.

La palabra Tsidkenu está relacionada con la idea de justicia o rectitud. La expresión de Jeremías 23 dirige la atención hacia el Rey prometido y hacia Dios como fuente de la justicia de su pueblo. Para el cristiano, el Nuevo Testamento desarrolla esta necesidad con enorme claridad: todos pecaron, y la justicia de Dios se manifiesta por medio de la fe en Jesucristo según lo indicado en Romanos 3:21-23 y 26. Nuestra aceptación delante de Dios no se construye con una colección de méritos personales. Cristo es nuestra justicia. Eso no hace irrelevante la vida santa; la coloca en el orden correcto. Obedecemos desde la gracia recibida, no para fabricar una posición que sólo Dios puede otorgar.

Conocer al Señor Tsidkenu, el Señor es nuestra justicia, nos recuerda que no podemos alcanzar la aceptación de Dios por nuestros propios méritos. Nuestra esperanza no descansa en nuestras buenas obras, sino en la justicia que recibimos por medio de Jesucristo. Comprender esta verdad transforma nuestra relación con Dios: dejamos de intentar ganar su favor y comenzamos a vivir en obediencia, humildad y gratitud por la gracia que hemos recibido.

Un detalle que vale la pena conocer: El nombre del rey Sedequías, quien gobernó cerca de la época de Jeremías, contiene la misma raíz relacionada con justicia. El contraste literario es fuerte: un rey humano cuyo nombre hablaba de justicia pero que no podía producir la justicia que Judá necesitaba y el Renuevo prometido que sí iba a estar ligado a “el Señor nuestra justicia”.

Una verdad que se acerca a ti – Es fácil construir una identidad espiritual con comparaciones: “no soy como esa persona”, “yo sí hago esto”, “yo crecí en la iglesia”. El Señor Tsidkenu derriba tanto el orgullo como la desesperación. Si dependes de tu desempeño, un buen día te hará sentir superior y un mal día te hará sentir perdido. Descansa en la justicia que Dios provee en Cristo y, desde esa seguridad, busca una vida coherente con la gracia.

Quiero dejarte dos desafíos para hoy.

Primero. Cuando falles, no huyas de Dios ni intentes compensarlo con buenas obras. Reconoce tu pecado y descansa en la justicia que tienes en Cristo.

Segundo. Haz hoy lo correcto no para sentirte más aceptado por Dios, sino porque ya has recibido su gracia. Que tu obediencia sea respuesta, no moneda de cambio.

Oremos: Señor Tsidkenu, tú eres nuestra justicia. Líbrame del orgullo religioso y de la culpa que ignora tu gracia. Que mi confianza esté en Cristo y que mi vida refleje la justicia que he recibido de ti. Amén.

Versículo para memorizar: “En sus días será salvo Judá, e Israel habitará seguro. Y este es el nombre con el cual será llamado: Señor, justicia nuestra”. Jeremías 23:6 – Reina Valera Actualizada 2015.

Este devocional forma parte de la serie: Su Nombre lo dice todo, escúchanos también en las diferentes plataformas de podcast: Apple podcast, Spotify y Youtube.

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