Lectura: 2 Corintios 4:1-6

Creo que la mayoría de nosotros ha oído o leído sobre las “Fake news” (noticias falsas), las cuales abundan en el mundo de las redes sociales y en ocasiones parecen tan convincentes que han engañado a millones de personas, incluyéndome, haciéndonos creer situaciones o noticias que no son ciertas.

En 2 Corintios no encontramos referencia alguna sobre las “fake news”, pero sí encontramos una condena al apóstol Pablo por predicar lo que sus oponentes decían era un evangelio mezclado con “fake news”.  Su mensaje mutado incluía, según lo que ellos decían, palabras que sólo eran para un grupo exclusivo, pensamientos vagos y motivos ocultos (2:17; 4:2; 7:2).

Entonces, ¿qué hizo Pablo? ¿Escribir una carta al editor de noticias de la ciudad de Corinto? No. Él se dirigió directamente a los creyentes en Jesús de la ciudad, explicándoles sinceramente: “Porque no nos predicamos a nosotros mismos sino a Cristo Jesús como Señor…” (4:5).

En lugar de resaltar sus propios atributos, Pablo se centró en la verdad absoluta que se encuentra en Jesús. Él reflejó la Luz para iluminar las tinieblas que amenazaban con envolverlo (Juan 8:12).

Puede suceder que te condenen por las palabras que valientemente compartas acerca de Jesús.  Tal vez las personas digan que eres una mutación o algo peor. Pero, en tanto muestres la gracia de Dios y te aferres al mensaje del evangelio puro, podrás decir al igual que Pablo: “Por esto, teniendo nosotros este ministerio según la misericordia que nos fue dada, no desmayamos” (2 Corintios 4:1).

  1. No compartas con otros un evangelio adaptado para no ofender, ni mezclado con tus propias ideas, tan sólo comparte la verdad absoluta sobre la salvación por medio de Jesús que se encuentra en la Biblia.
  2. Si alguna vez tienes que corregir a una persona que está predicando un evangelio falso, pídele a Dios que te guíe para corregirla en amor (Mateo 18:15-22).

HG/MD

“Porque no nos predicamos a nosotros mismos sino a Cristo Jesús como Señor; y a nosotros como siervos de ustedes por causa de Jesús” (2 Corintios 4:5).