Lectura: Mateo 8:18-22
Después de la situación con María y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas, los cuales estaban en frente de su casa tratando de entrar para ver y hablar con Jesús. Jesús miró a su equipo de liderazgo, a los hombres y mujeres diciendo: “Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre.” Jesús introdujo por primera vez la familia celestial, que es para todos aquellos que estén dispuestos a hacer la voluntad del Padre. Aquellos que ponen en práctica el amar a su enemigo, ofreciendo perdón sin merecerlo.
Jesús despidió a la multitud y les dijo que era momento de llevar afuera la reunión. Puedo imaginarlo cuando paró a hablar con su madre María. Posiblemente se disculpó por el desorden y la besó al salir de la casa. Él y su equipo de liderazgo se dirigieron a la orilla del lago. Allí Jesús les dijo que buscaran una barca porque iban a cruzar al otro lado del lago, a Decápolis. Decápolis es el lado pagano, ahí las personas adoraban otros dioses como: el dios pan, el dios de pastores y rebaños, el dios de las montañas, el dios de la caza, dios de la música, etc.
Mientras Jesús entraba en la barca para irse, un maestro de la ley se acerca y le declara su lealtad a Él diciéndole: “Maestro, te seguiré a dondequiera que vayas.” Jesús contestó: “Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza.” Quizá Jesús le dijo esto con una sonrisa mientras sostenía su almohada (Marcos 4:38). Sin embargo, Jesús, el Hijo del Hombre (haciendo referencia a su humanidad), tenía una casa en Capernaúm donde poder descansar. Lo único, es que era muy difícil ya que llegaban personas constantemente. Así que toma su almohada, va al lago y entra a dormir en la barca. Otro discípulo le dijo: “Señor, primero déjame ir a enterrar a mi padre.” Jesús le responde: “Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.” El padre de este hombre aún no estaba muerto, quizá iba a vivir 20 años más, quién sabe. Jesús llama a sus discípulos a seguirlo ahora. No hay excusas para no seguirlo.
- Medita hoy en el llamado de Jesús a seguirlo a Él, el Hijo del Hombre, no hay excusas para no hacerlo.
- La invitación a seguirlo, siendo estando tan vigente hoy, como hace casi 2000 años, entonces, ¿Qué harás con la invitación de Jesús?
SL/ME
Jesús: El Hijo del Hombre. “Las zorras tienen madrigueras y las aves tienen nidos —le respondió Jesús—, pero el Hijo del hombre no tiene dónde recostar la cabeza.” -Mateo 8:20.
Este devocional forma parte del estudio anual cronológico de la vida de Jesús: La Vida de Jesús, el cual llega a ustedes en alianza con Sonlife Classic