Lectura: Apocalipsis 5:1-14
Hace algún tiempo una jueza fue noticia cuando pagó 5 dólares de su propio dinero para pagar la fianza de un sospechoso de robo.
Según ella misma explicó, se involucró en el caso de manera personal por varias razones. Ella argumentó su decisión diciendo lo siguiente: “La cárcel está llena de gente posiblemente mucho más peligrosa que este individuo. Aunque este hombre tiene un antecedente menor previo, en realidad robó para intentar cubrir la necesidad de alimento de su familia ya que no tenía dinero. Soy consciente de que esta razón no es excusa para lo que ha hecho, aunque sí es algo para valorar. Además, legalmente una fianza mínima tiene que ser establecida para que el imputado pueda ser asignado a un centro de reclusión parcial en espera de su juicio”.
Por supuesto, las acciones de la jueza fueron ampliamente criticadas cuando la prensa local se enteró de lo que había acontecido, incluso la acusaron de perder su objetividad, por lo que posteriormente la removieron del caso.
Podemos decir con toda claridad que nuestro Señor Jesús también se involucró personalmente en las vidas de aquellos quienes se encontraban en la lista para comparecer ante su tribunal. Su misericordia incluso llegó al punto del sacrificio de su propia vida y terminó derramando su sangre como pago por los pecados del mundo. Lo más triste es que aún hoy muchos critican sus acciones, cuando debería ser lo contrario.
No obstante, tal como lo describe Apocalipsis 5:12, llegará un día cuando la alabanza a Cristo será proclamada a viva voz alrededor del trono de Dios. Los pasillos de la justicia eterna resonarán con las voces de los ángeles alabando al Juez que es digno de juzgar al mundo, debido al precio personal que Él mismo pagó.
Puntos para la reflexión:
- Nuestro Señor Jesús no comprometió la justicia, sino que la cumplió a plenitud cuando pagó el precio por nuestros pecados, por lo que nuestro Salvador y Juez merece nuestra alabanza sin fin.
- El juez que declaró nuestra culpabilidad también pagó el precio que había por nuestras almas. Acepta su pago hoy, acepta su regalo de salvación, te lo ofrece sin pedir nada a cambio, aunque esto no significa que haya sido barato para Él.
Versículo para memorizar:
“Y decían a gran voz: Digno es el Cordero, que fue inmolado, de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”. (Apocalipsis 5:12) – RVA2015.
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Este devocional forma parte de la serie: Paso a Paso con Dios.





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