Lectura: Juan 11:17-27

Cuando Walter Bouman, un profesor jubilado del seminario, se enteró que el cáncer en su cuerpo se había extendido y que le quedaban tal vez unos nueve meses de vida, reflexionó sobre muchas cosas. Una de ellas fue la salida del cómico Johnny Carson: “Es cierto que durante varios días después de haber muerto, el cabello y las unas siguen creciendo, pero las llamadas telefónicas disminuyen”. El profesor encontró que el humor era un tónico maravilloso, pero había algo muchísimo más profundo que sostenía su alma.

En su columna en un periódico, escribió acerca de su más grande fuente de aliento. “Las buenas nuevas cristianas es que Jesús de Nazaret ha resucitado de la muerte, que la muerte ya no tiene dominio sobre El. He apostado mi vida, y ahora estoy llamado a apostar mi muerte, de que Jesús tendrá la última palabra”.

En Juan 11, leemos lo que Jesús le dijo a Marta, una amiga cercana que estaba llorando la muerte de su hermano. Le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás” (vv.25-26).

Por cada “hoy” que recibimos, y por el inevitable “mañana” que vendrá, no tenemos que temer. Jesucristo está con todos los que confiamos en Él, y Él tendrá la última palabra.

1. ¿Cómo enfrentas tus temores?  ¿Con optimismo o pesimismo?  Un dicho popular dice:  Si un problema tiene solución, no es problema, si un problema no tiene solución, tampoco es un problema.

2. ¿Te aferras mucho a la seguridad de tus cosas? Recuerda lo que dijo el Señor: “…Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza”. – Mateo 8:20.

NPD/DCM